La historia de estos bollitos de pan con chocolate no deja de ser curiosa... De hecho, ahora la he calificado de curiosa, pero en su día, cuando los estaba preparando, el adjetivo venía a ser algo así como desastrosa.
En realidad, más que bollitos vienen a ser panecillos, pero me gusta más el nombre "bollito", suena como más dulce y esponjoso. Manías mías.
Y de hecho, mis bollitos/panecillos pretendían ser los típicos doowaps caseros que corren por la blogosfera. Sin embargo, pese a que seguí las indicaciones al pie de la letra, se ve que la masa se resistía a subir... Pasó una hora, pasaron dos... Y yo no me caracterizo precisamente por tener una paciencia envidiable. Además, me tenía que ir a la universidad, y había prometido llevarlos de postre. Ya me véis a mi desesperada: ¿! qué hago!?
Pues lo que hice fue saltarme todas las leyes del fermentado, que me suponen un mundo a parte y, ni corta ni perezosa, hice bolitas con la masa que tenía, le puse las pepitas de chocolate y metí los bollitos en el horno. Ale, así sin más.
Me salieron sólo seis, aunque bastante grandes porque en el horno se hincharon todo lo que no habían crecido fuera de él. Tengo que decir que, pese a todo, estaban muy ricos, aunque se pusieron duros en un día. Lo bueno es que al cabo de ese día sólo quedaba uno, que me comí yo, así que nadie fue testigo de mi pequeño desastre culinario hasta hoy, que he decidido sincerarme con todos vosotros!
Creo que el problema es que amasé a mano, y la mayoría de las recetas de doowaps que he visto estan hechas con thermomix o panificadora, pero cómo no tengo ni lo uno ni lo otro...Ya lo dicen, a falta de pan...Seguramente, adapté mal la receta al modo tradicional, así que si alguien los ha preparado a mano y me puede decir cómo, será sumamente agradecido!
Ese día le cogí un poco de manía a las masas, hasta que Cris, del estupendo blog Alimenta, me animó a intentar hacer una de sus monas (altamente recomendables, visita obligada!) y ahí las masas y yo volvimos a tener una relación amorosa, porqué quedaron buenísimas.
Las chips de chocolate las hice yo misma, porque me daba mucha pereza cortar chocolate y son muy sencillas de hacer. Simplemente deshice una tableta de chocolate al baño maría, lo puse en una manga pastelera con una boquilla pequeñita, y fui poniendo gotitas de chocolate encima de un papel de hornear. Se deja solidificar, y listo para usar!
En fin, hoy no os pongo la receta porque como os he contado, la adapté a mi discutible manera y no apunté nada de lo que hacía! Pero prometo que la próxima vez que los prepare, tendréis una bonita receta que dará como resultado unos doowaps de los que una pueda enorgullecerse! jajaja
Y para el próximo post, me comprometo a no poner una receta que lleve chocolate! Qué tal una tarta de queso? O quizá una focaccia? (es la única masa que me sube y me sube y nunca me ha fallado! Lo mío es cosa rara...)
Espero que acabéis de pasar una muy feliz semana!
En realidad, más que bollitos vienen a ser panecillos, pero me gusta más el nombre "bollito", suena como más dulce y esponjoso. Manías mías.
Y de hecho, mis bollitos/panecillos pretendían ser los típicos doowaps caseros que corren por la blogosfera. Sin embargo, pese a que seguí las indicaciones al pie de la letra, se ve que la masa se resistía a subir... Pasó una hora, pasaron dos... Y yo no me caracterizo precisamente por tener una paciencia envidiable. Además, me tenía que ir a la universidad, y había prometido llevarlos de postre. Ya me véis a mi desesperada: ¿! qué hago!?
Pues lo que hice fue saltarme todas las leyes del fermentado, que me suponen un mundo a parte y, ni corta ni perezosa, hice bolitas con la masa que tenía, le puse las pepitas de chocolate y metí los bollitos en el horno. Ale, así sin más.
Me salieron sólo seis, aunque bastante grandes porque en el horno se hincharon todo lo que no habían crecido fuera de él. Tengo que decir que, pese a todo, estaban muy ricos, aunque se pusieron duros en un día. Lo bueno es que al cabo de ese día sólo quedaba uno, que me comí yo, así que nadie fue testigo de mi pequeño desastre culinario hasta hoy, que he decidido sincerarme con todos vosotros!
Creo que el problema es que amasé a mano, y la mayoría de las recetas de doowaps que he visto estan hechas con thermomix o panificadora, pero cómo no tengo ni lo uno ni lo otro...Ya lo dicen, a falta de pan...Seguramente, adapté mal la receta al modo tradicional, así que si alguien los ha preparado a mano y me puede decir cómo, será sumamente agradecido!
Ese día le cogí un poco de manía a las masas, hasta que Cris, del estupendo blog Alimenta, me animó a intentar hacer una de sus monas (altamente recomendables, visita obligada!) y ahí las masas y yo volvimos a tener una relación amorosa, porqué quedaron buenísimas.
Las chips de chocolate las hice yo misma, porque me daba mucha pereza cortar chocolate y son muy sencillas de hacer. Simplemente deshice una tableta de chocolate al baño maría, lo puse en una manga pastelera con una boquilla pequeñita, y fui poniendo gotitas de chocolate encima de un papel de hornear. Se deja solidificar, y listo para usar!
En fin, hoy no os pongo la receta porque como os he contado, la adapté a mi discutible manera y no apunté nada de lo que hacía! Pero prometo que la próxima vez que los prepare, tendréis una bonita receta que dará como resultado unos doowaps de los que una pueda enorgullecerse! jajaja
Y para el próximo post, me comprometo a no poner una receta que lleve chocolate! Qué tal una tarta de queso? O quizá una focaccia? (es la única masa que me sube y me sube y nunca me ha fallado! Lo mío es cosa rara...)
Espero que acabéis de pasar una muy feliz semana!























