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lunes, 9 de septiembre de 2013

Bizcocho especiado de boniato (Cinnamon and spice sweet potato bread)



DIOS. DIOS. DIOS.

(A aquellos amantes de Friends, imaginadme con voz y cara de Janice diciendo "Oh. Dios. Mío")



No sé por dónde empezar. La receta que os traigo hoy tiene tantísimas virtudes que, realmente, no sé por dónde empezar. Me estoy poniendo hasta nerviosa. Pocas cosas me dejan sin palabras, pero este bizcocho es una de ellas (aunque probablemente me deja sin palabras porque tengo la boca llena de pequeños trocitos de cielo húmedos, especiados, con regustito a canela, clavo, jengibre, boniato....)



Os voy a contar un poco la historia, por si hoy es uno de esos días en que no sabéis que hacer y os apetece leer las desvariaciones de una recién declarada amante del boniato. Veréis: iba yo haciendo mis incursiones por el mundo virtual dulce cuando llegué a este blog, uno de mis favoritos. Buscando buscando, encontré la receta que os presento hoy. Me llamó la atención porque nunca había hecho nada con boniato que no fuese ponerlo al horno tal cuál, con un poco de sal, aceite y vinagre balsámico. Vi la pinta del corte y dije... esto lo hago hoy!



No tenía clavo en polvo. Salí a comprar. Llegué a casa. Vi que no tenía canela. Volví a salir a comprar. Llegué a casa. Y entonces me di cuenta de que no me quedaban huevos. Y lo que hice, a parte de salir a comprar, fue coger una puñetera libreta para hacer listas de la compra y no tener que salir tres veces de casa en diez minutos y no tener que aguantar la cara de la cajera, que debía pensar: qué lástima...



Total, que me puse a cocinarlo y en un plis plas, como quien dice, tenía un bizcocho (aunque la autora lo llama pan, a mí me recuerda más a los bizcochos) con un gusto distinto pero increíble. Se deshace en la boca, no empalaga, es... es 100% RECOMENDABLE. Creédme por favor. Os lo suplico. Si sois amantes del boniato, os encantará. Si no, dadle una oportunidad y veréis como cambiáis de parecer. Palabrita.

Aquí os dejo la lista de ingredientes con la conversión ya hecha, para que os sea más cómodo. Por cierto! Sé que aún no es temporada del boniato, y aunque yo siempre abogo por usar productos del tiempo, no me pude resistir a saltarme mi propia norma. Es que fue amor a primera vista. Y después ha sido amor a primer bocado. Y todo sin batidora!



INGREDIENTES
- Un boniato bien grande o dos medianos
- 2 huevos
- 60 gr. de buttermilk (podéis sustituirlo por yogur griego)
- Una cucharadita de esencia de vainilla
- 100 gr. de aceite de girasol
- 224 gr. de harina
- 220 gr. de azúcar blanco
- 55 gr. de azúcar moreno
- 1 cucharada de canela
- 2 cucharaditas de bicarbonato
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharadita de nuez moscada en polvo
- Media cucharadita de clavo en polvo
- Media cucharadita de allspice*
- 1 pizca de sal

* Allspice viene a ser una mezcla de especias. Como no tenía, mezclé en proporciones iguales canela en polvo, clavo en polvo y nuez moscada en polvo.

1. Primero, precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde rectangular.

2. Pelamos el boniato y lo cortamos a cubitos pequeños. Lo ponemos en un recipiente con tapa apto para horno y lo metemos en el microondas unos 10 minutos o hasta que al pincharlo con un tenedor esté blando. Chafamos el boniato y dejamos templarlo un poquito.

3.  Añadimos los huevos, el aceite, el buttermilk y la esencia de vainilla al boniato y reservamos.

4. En un bol grande, mezclamos los ingredientes secos: harina, azúcar blanco y moreno, el bicarbonato y todas las especias. Añadimos la mezcla de boniato que teníamos reservada y mezclamos bien con una espátula, de manera suave, fijándonos bien que no queden ingredientes secos en el fondo del recipiente.

5. Vertemos la masa en el molde que habíamos preparado y horneamos una hora aproximadamente. Es posible que debáis dejarlo 5-10 minutitos más. Si veis que se está tostando mucho por arriba y el bizcocho aún está crudo, tapadlo con un papel de plata mientras se acaba de hornear.

6. Dejamos templar un poco el bizcocho dentro del molde y después lo pasamos a una rejilla para que termine de enfriarse.

7. PROBAMOS UN TROZO, DOS, TRES... Y DEJAMOS QUE SE NOS PONGA LA MISMA CARA DE TONTA FELIZ QUE SE ME QUEDÓ A MÍ!



Espero que os guste! Por favor, hacedme saber qué os parece si lo probáis!
Un beso familia! Ya casi había olvidado lo bien que se siente cuando una lee vuestros magníficos comentarios! :)

Laura

lunes, 6 de mayo de 2013

Bizcocho de queso de cabra y mermelada de higos


Pese a que soy defensora de la parte dulce de la vida (véase Sweet side of life)  tengo raíces andaluzas y, por ende, esa parte "salá" que tanto me gusta. Así que hoy toca algo no rico en azúcares! 



La verdad es que este fin de semana no he podido cocinar. Faltan menos de dos semanas para que termine la universidad y empiecen exámenes y dedico mi tiempo libre a hacer trabajos, trabajos y más trabajos. Vamos, lo que viene a ser una delicia de tiempo libre, ironía siempre siempre siempre en modo ON. 


Esta receta la preparé hace unos meses y la tenía en el tintero a la espera de una buena ocasión para colgarla, y ahora ha sido el momento perfecto. 


Se trata de un bizcocho muy rico, con un sabor de esos con personalidad a causa del queso de cabra (del cual me declaro incondicionalmente fan) y la mermelada de higos. Es una de las combinaciones que más me gusta, queso de cabra+mermelada (con una de tomate también está mmmmmmm). Siempre los junto en forma de tostadas, o montaditos, o crêpes, o pizzas, o todo lo que permita poner un relleno o un recubrimiento por encima. 


Os recomiendo que lo preparéis, es un sabor al cual quizá cuesta acostumbrarse pero realmente vale la pena! La receta de base la tomé del blog de Menorcana, aunque con distinto relleno. 

INGREDIENTES

- 3 huevos
- 125 gr leche semidesnatada
- 75 gr de aceite de oliva suave
- una pizca de sal (no os paséis porque el queso de cabra ya es rico en sal)
- 175 gr de harina
- 1 cucharada de levadura (10 gr)
- un puñado de nueces
- mermelada de higos (unas cuatro o cinco cucharadas)
- queso de cabra al gusto
- unas cuantas semillas de lino (opcional)

* tened en cuenta que el peso total de los ingredientes del relleno es conveniente que no supere los 300 gr. 

Precalentamos el horno a 180º. Batimos los huevos con la batidora de varillas y a continuación añadimos la leche y la sal, batiendo de nuevo. 

Agregamos la harina con la levadura hasta que quede una mezcla homogénea. Entonces integramos en la masa unas pocas nueces, un poco de queso de cabra y una cucharada de mermelada, sin remover demasiado. 

Vertemos la mitad de la mezcla en un molde de silicona o uno normal bien engrasado (yo usé uno rectangular pero puede ser redondo) y ponemos más queso y algo más de nueces y las cucharadas restantes de mermelada. 

Acabamos de añadir la masa que queda y ponemos por encima los últimos trocitos de queso de cabra, hundiéndolos un poquito con una cuchara. Si queréis, le podéis poner algo más de mermelada, eso va al gusto. 

Se finaliza echando por encima un puñado de semillas de linoy de aquí al horno, una media hora aproximadamente. Pinchad con un palillo para aseguraros que está listo. 


Se puede comer tibio, está muy rico, pero aún está mejor al día siguiente! La verdad es que es perfecto para merendar, desayunar, como tentempié o incluso como comida, acompañándolo con una buena ensalada. 


Ya tengo pensada cuál va a ser la próxima receta que cuelgue, y ya aviso que la cosa irá de frutos rojos y chocolate blanco! Mmmmm, babeo solo de pensarlo! :p


Qué paséis una muy feliz semana. Gracias a todos por vuestras palabras y vuestro apoyo. Ya somos más de 100 seguidores! yupiiiii! :D

PD: mi más sincero agradecimiento a todos aquellos blogs que me han concedido algún tipo de premio. No los he podido poner en esta entrada por falta de tiempo pero prometo que de la próxima no pasa! Gracias gracias gracias! (necesito sinónimos de gracias!)

Laura


lunes, 11 de marzo de 2013

Tarta de chocolate y café al caramelo


No me gustan los barquillos (por aquí llamados neules). Cuando llega la cesta de navidad, voy siempre a por los bombones y los barquillos se quedan olvidados durante meses (a no ser que vengan rellenos de chocolate).

Pues bien, iba yo pensando qué tipo de tarta podría hacer... me puse a ello... y me quedó mona, sí, pero le faltaba algo. Y resulta que ese algo eran los barquillos que siempre había despreciado. Conclusión: nunca menosprecies aquello que no te gusta tanto porque no sabes cuando lo vas a necesitar!



Esta tarta es resultona pero tampoco es tan difícil de hacer. Para ser honestos no es difícil en absoluto. Sólo requiere un poco más de tiempo. Consiste en un bizcocho de chocolate relleno de crema de café al caramelo, decorado con los susodichos barquillos que además aguantan el pastel y redecorado con chocolate deshecho. Os lo pondré por partes y ya veréis que no es para tanto!

Vamos a ello! Ah, usé un moldecito de 18 cm (ya sabéis que aún estoy esperando a adquirir el de 20!)



INGREDIENTES

Para el bizcocho (la receta original la saqué de aquí, es un bizcocho base para tartas):


- 5 huevos
- 150 gr de azúcar
- 120 gr de harina
- 30 gr de cacao en polvo
- Media cucharadita de bicarbonato sódico
- Una pizca de sal

Para la crema de café al caramelo:
- 1 bote de queso Mascarpone
- 5 cucharadas de azúcar glass
- 2 cucharadas de capuccino al caramelo (es un bote que venden en el mercadona en la sección de los cafés, ahí lo encontraréis!)

Primero hacemos el bizcocho. Precalentamos el horno a 160º.

Batimos los huevos junto con el azúcar, con la batidora. Deberemos estar un rato batiendo porque se tiene que triplicar el volumen. Así, el bizcocho, que como véis no lleva levadura, crecerá y será muy esponjoso.

A continuación, tamizamos la harina con el cacao, el bicarbonato y la pizca de sal y lo añadimos poco a poco a la mezcla de huevos. Aquí NO debéis batir, sino que se tiene que incorporar de manera suave, mezclando envolventemente.

Vertemos la mezcla en el molde (que habremos engrasado previamente) y al horno unos 30 minutos (id comprobando si está hecho pinchando con un palillo).

Dejamos enfríar un poco, desmoldamos, y mientras se enfría del todo vamos preparando el relleno. Tan sencillo como batir el queso junto con el azúcar glass hasta que esté bien integrado y, después, añadir las cucharadas de café al caramelo y volver a batir. Reservamos.



Cogemos el bizcocho, que ya estará frío (y si no lo está, a esperarse!) y lo cortamos en tres discos iguales (a mi me dio para tres pero si usáis un molde más pequeñito mejor cortadlo por la mitad). Ponemos la base, lo calamos con almíbar casero (puse 100 gr de agua, 60 gr de azúcar y un chorrito de bailey's) y añadimos un poco de la crema de café. Repetimos la operación hasta montar toda la tarta y cubrimos con la crema de café restante hasta que quede toda cubierta.
Finalmente, ponemos los barquillos alrededor y entonces derretimos un poco de chocolate y lo ponemos por encima decorando al gusto.


Nunca aprendí eso de que no se juega con la comida! :p


Y a degustar! Véis que no es muy difícil pero queda un postre muy bonito!



Que aproveche! (supongo que habréis comprovado que en este post no me he ido mucho por las ramas... esto es porque he tenido una semana hooooorrible, con muchísima faena y un nudo en el estómago que acabó con ataque de ansiedad! Pero de esta semana de mi***a he aprendido que la vida, mejor tomársela con calma y con un trozo de un buen pastel! :D)



Que tengáis feliz semana família blogueril! ^^ Muchas gracias a todos por responderme mis dudas!

Laura

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Bizcocho de oreo


Cuando me aburro, cocino. Y cuando no, también. En cuanto dispongo de ese preciado tiempo en que muchas gente dice: "oh, qué bien, voy a tumbarme al sofá un ratito a descansar", yo hago lo contrario. Desafiando el agotamiento semanal, me paso como una hora escogiendo la receta, y algún tiempo más ejecutándola. Eso, sin contar el rato de las fotos y de la degustación! Bueno, de hecho miento. Dado que la fotografía no es lo mío, ya estoy enredando a mi hermana para que sea ella quién las tome. Como recompensa, pastel. O galletas. O muffins. O cupcakes. O tartaletas. En el caso de hoy, bizcocho. Y menudo bizcocho. 


Es curioso, porque cuando hablamos de bizcochos, a menudo lo que nos aparece en la mente es algo sencillo, mediocre incluso, un postre para salir del paso. Todo mentiras! Bueno, menos el tema de la sencillez, aunque yo soy de las que me gusta complicarme, mira tú por donde. 


El que os traigo hoy es... mmmm... como lo diría... algo así como buenísimo. No no, de verdad. Hacedme caso. Bueno, bueno, bueno. Indispensable en nuestro recetario bizcochero, bizcochil, abizcochado. Cada cuál que use la palabra que más le guste, pero tenéis que prepararlo! Además, lleva oreos, esas galletitas que a mi, por sí solas, no me dicen demasiado, pero en el momento que las usas para crear otro postre... ya es otro cantar. 


Tengo tendencia a enrollarme, no sé si os había comentado que estudio en la Facultad de Comunicación, y como buena comunicadora y futura periodista, me gusta escribir, pero también tengo que saber cuándo parar. Así que sin más os dejo la receta, y ya habrá tiempo para las divagaciones! Ah! Usé como receta base el bizcocho de oreo de Kanela y limón, ya conocidísima por aquí (y no me extraña, menudo blog!), pero hay agunas variaciones de cosecha propia, fruto de esos momentos en que te das cuenta de que no dispones de todos los ingredientes y te las tienes que apañar. No sabía si saldría bien, pero no me apetecía ir al super, pero tenía metido entre ceja y ceja este bizcocho y cuando me empeño en hacer algo... sí sí, ya voy con la receta!


INGREDIENTES (os pongo cómo lo hice yo)
- 85 gr. de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente, por lo que la debéis sacar unas horas antes de la nevera)
- 140 gr. de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- dos huevos (batidos)
- 225 gr. de harina
- 2 cucharaditas de levadura
- una cucharadita de bicarbonato sódico
- una pizca de sal
- 3 cucharadas bie grandes de philadelphia
- 100 ml de leche
- galletas oreo


Precalentamos el horno a 180º.

Se bate la mantequilla con el azúcar y la esencia de vainilla, enérgicamente, y entonces se añaden los huevos a tres tandas, con las batidoras de varillas. A cada tanda, se tiene que batir bien para que se vayan integrando los huevos. 

Tamizamos la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal, y lo añadimos a la mezcla anterior. 

Llegados a este punto, es cuando introduje mis cambios. Incorporamos las tres cucharadas de philadelphia o algún queso parecido. Cómo la masa quedaba muy espesa, le añadí 100 ml de leche (semi) para suavizarla un poco. 

Se trocean las galletas (poned al gusto, ni muchas ni muy pocas!) y se vierte la mezcla en un molde engrasado previamente con mantequilla. Yo usé un molde de 24 cm de silicona, que me permite desmoldar perfectamente. 

Y unos 40 minutos al horno. Lo de siempre, pinchad con un palillito y a la que salga limpio, listo! 


Podéis decorarlo como os guste, aunque sinceramente no hace falta, por si solo ya funciona... De todos modos, yo reduje a polvo unas pocas galletas más y las puse encima del bizcochito, creo que queda más vistoso así. 


Y de hecho, cuando dije que reduje a polvo las galletas estoy mintiendo otra vez. De nuevo, fue mi hermana, que estaba revoloteando por la cocina y me ofreció su ayuda. Aprovecho ya desde aquí para decirle que, aunque sabe que los momentos en que cocino estoy en modo introspectivo, me encanta sentir su presencia por los alrededores. 


Siempre se lo digo, y lo reitero: gracias por ser la persona que me motiva día a día con todos mis proyectos, por ser mi mitad más preciosa y por haberte convertido en esa persona por la que vale la pena pasarse cinco horas en la cocina. Tu cara de felicidad después lo vale mucho, y sólo es comparable a la felicidad que tú me produces a mi! :D ale, comentario ñoña hecho!

En mi cortita pero intensa carrera como repostera aficionada, siempre ha habido personas para quienes cocinaba o cocino. Es decir, como supongo que os pasa a muchos de vosotros, preferís ver la cara de placer de los demás, porque eso ya es suficiente para que todo el trabajo valga la pena. En realidad, me pasa con todo el mundo que se ha cruzado en mi vida, pero hay algunos cuya felicidad produjo en mí una satisfacción instantánea, en un momento pasado, y seguiría siendo así... pero ella... ella siempre ha estado ahí. 

Así que este bizcocho va para ti, tata. Por hacer que todo valga la pena. 

Es guapa o no es guapa? Con esa sonrisa rojo pasión! :)
Qué paséis un feliz puente! El día 8 es mi cumple, así que seguro que uno de estos días cae una súper tarta! (que, como no, me la tendré que autoregalar..:p)

Gracias por estar ahí!