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martes, 3 de septiembre de 2013

Donuts con chocolate (al horno)


 Julio Cortázar decía: "si encontrásemos la manera, podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, esa manía de los minutos y pasado mañana...". Pero pero desgracia, los relojes existen y los minutos, corren. Y ya estamos de nuevo en septiembre. Y ya empieza de nuevo la rutina. Y ya vuelvo yo con un arsenal de recetas para aportar mi granito de arena dulce en lo que es este mundo virtual comestible. 


¿Qué voy a decir de los donuts? No soy muy fan de la bollería industrial, pero los donuts me pierden. Recuerdo que antes me comía el paquete de seis yo solita. Con los dos de regalo incluidos. Suerte que ya cambié esos hábitos y le he dado un respiro a mis arterias. Pero como no se debe renunciar a lo bueno, decidí probar a hacerlos yo misma en casa. Eso sí, al horno. No saben exactamente igual, recuerdan más a bizcochitos, pero al menos son más sanos y todos los ingredientes que llevan son pronunciables!


Lo mejor de todo? Que los puedes rellenar/cubrir de lo que te de la real gana! :D Eso es un peligro máximo, pero qué peligro más placentero... La receta la he sacado de este blog. Está en inglés y con las medidas en tazas, así que os dejo la adaptación a las medidas que solemos usar por aquí. Al lío!



INGREDIENTES
- 96 gr. de harina
- 67 gr. de azúcar
- 2 cucharadas de Maizena
- 1 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 80 gr. + 2 cucharadas de leche
- 1 cucharada de mantequilla, derretida
- 1 cucharada y media de vinagre
- 1 huevo L
- chocolate, galletas, avellanas, etc... para decorar

Para la ganache: 
- Chocolate
- Nata

Primero, precalentamos el horno a 230º y engrasamos un molde para donuts (yo usé el de Wilton de seis cavidades)

En un bol grande, se junta la harina, el azúcar, la maizena, la levadura y la sal. 

En otro bol, se mezcla la leche, la mantequilla derretida, el vinagre y el huevo. Una vez esté bien mezclado, se vierte el conjunto sobre los ingredientes secos y se remueve usando una espátula hasta que quede una mezcla húmeda. 

Una vez listo, se rellenan las cavidades de los donuts y se hornean durante 7-8 minutos, hasta que los donuts han crecido y están ligeramente doraditos. 

A continuación, sacamos los donuts del horno y mientras se templan (10 minutitos aprox.) preparamos la ganache. Para ello, calentamos la nata y cuando hierva la retiramos del fuego y añadimos el chocolate. Bañamos los donuts con la ganache y antes de que se enfríe espolvoreamos por encima las avellanas troceadas (o lo que se quiera). Y a comer!


Como veis, es una receta sencilla, fiel a mi estilo. Pensad que podéis cubrir los donuts, aparte de con la ganache de nutella, con un glaseado de chocolate blanco, con mermelada e incluso dejarlos tal cual, espolvoreados de azúcar glas. 


Espero que os gusten y espero también que hayáis pasado unas vacaciones estupendas, que os hayan permitido renovar fuerzas para empezar la rutina de nuevo con muchas ganas! 


Hasta la próxima familia blogueril! :)

Laura

lunes, 29 de abril de 2013

Tarta de chocolate y Baileys


Heaven... I'm in heaven... Esto es lo que cantaba ayer mientras me comía un trozo de esta tarta...


Aunque visto lo visto... quizá hubiese sido más adecuada la de 'I'm singing in the rain'. 

Qué os puedo decir... Es una tarta rica donde las haya, con unos bizcochos súper jugosos y un relleno y una cobertura de chocolate y Baileys que...mmmm (a falta de más palabras para definirlo). 



Eso sí, una de las mejores partes es la decoración de la tarta. Como véis, recubrí los bordes con bolitas de chocolate, y el montaje es una pasada, porque consistía en lo siguiente: una bolita de chocolate para la tarta, una bolita de chocolate para mí, dos bolitas de chocolate para la tarta, dos bolitas de chocolate para mí... y así sucesivamente. No me extraña que después no me quedase suficientes para cubrir toda la tarta. Aunque según mi hermana, mucho mejor así porque si no hubiese parecido "una bola de discoteca en vez de una tarta". 


Para el pastel en sí (pastel, tarta.. no sé cómo definirlo) usé la receta que vi en el blog de Juana, porque fue amor a primera vista. La mía está algo modificada, y la cobertura y el relleno son de invención propia. Ya sufría, porque pensé: como se me haya ido la mano con el Baileys, o bien acabamos todos bailando la conga bajo la lluvia o bien esto queda incomible. Al final, no fue ninguna de las dos opciones pero la verdad es que la primera hubiese sido muy divertida. 


Os pongo la receta tal cual la hice yo, aunque os advierto que queda una señora tarta. Vamos, lo que viene a ser una TARTA. (¡y encima es fácil de preparar y anti-bikini, como a mí me gustan!)

INGREDIENTES

Para los bizcochos: (usé dos moldes de 24 cm)
- 340 gr de harina
- 3 cucharaditas de levadura (tipo royal)
- 2 cucharaditas de bicarbonato
- 4 cucharadas de cacao en polvo (usé cacao Valor, sin azúcar)
- 220 gr de azúcar
- 340 gr de sirope de arce (o golden syrup o jarabe de azúcar)
- 280 ml de leche
- 270 ml de aceite de girasol
- 4 huevos grandes

Para la cobertura y el relleno: 
- 400 gr de chocolate para fundir (usé Nestlé postres)
- 200 ml de Baileys
- 200 ml de nata (para cocinar, 18% de mg)
- una pizca de sal

Precalentamos el horno a 160º y engrasamos dos moldes de 24 cm. 

Primero, mezclamos todos los ingredientes secos en un bol grande (harina, levadura, bicarbonato, cacao y azúcar). A continuación le añadimos el sirope de arce y la leche y batimos bien con las varillas. 

En otro bol, batimos bien los huevos con el aceite y lo vertemos en la mezcla anterior, batiendo simultáneamente hasta que quede todo bien integrado. 

Dividimos la mezcla en los dos moldes y horneamos unos 30-40 minutos (dependerá de vuestro horno; para comprobar si está hecho, el truco de pinchar con el palillo no falla). 

Una vez listo, lo sacamos del horno y dejamos enfriar y mientras tanto preparamos la cobertura. Para ello, troceamos el chocolate y lo dejamos en un recipiente grande. 

En una olla, ponemos el Baileys, la leche y la sal y calentamos (que no llegue a hervir). Cuando esté caliente, lo vertemos sobre el chocolate y movemos contundentemente hasta que esté todo integrado y nos quede una cobertura cremosa. Dejamos templar un pelín. 

Para el montaje de la tarta se hace lo siguiente: cogemos uno de los bizcochos (dios, es que estaba jugoso jugoso) y raspamos con un tenedor la parte de arriba. Le ponemos un poco de la mezcla de chocolate y Baileys y tapamos con el otro bizcocho. Entonces vertemos por encima lo que queda de la cobertura, procurando que quede todo bien cubierto (valga la redundancia).


Finalmente, nos ponemos una buena música y procedemos al montaje de una bolita de chocolate para la tarta, una bolita de chocolate para mí. Vamos pegando las bolitas una a una hasta recubrir todo el borde, y listos! Procurad hacerlo mientras la cobertura aún no se ha enfriado, porque si no, no se pegarán. 


Y ya! :D Si después queréis espolvorearlo con un poco de cacao, esperad mejor a que la tarta esté fría. 

El siguiente paso es degustarlo, aunque apuesto que para eso no hacen falta indicaciones! Buah, es que es sólo recordar el ruidito que hacía el cuchillo al cortar la tarta, o el regustito de Baileys o las seis horas que tardé en hacer la digestión... y se me dibuja una sonrisa en la cara (bueno, menos por la parte de la digestión, lo admito, pero es que me comí un cuarto de tarta casi)


¿Qué os parece? ¿Os gusta? ¿Sí? ¿Sí? Jajaja, hacedme caso, no hay mejor manera de empezar la semana! Si lo probáis ya me contaréis! 


Mil besos a todos y dos mil gracias por estar ahí! Cada día somos más y eso me hace sumamente feliz!

Laura

lunes, 8 de abril de 2013

Bollicaos caseros (o bollos de chocolate)


Las masas y yo nunca habíamos tenido buena relación. Hasta ahora. Lo único que me salía bien eran las focaccias, pero el sábado dije: "levadura, tu no me gustas y yo a ti tampoco. Pero si unimos nuestras fuerzas podremos conseguir una especie de bollicaos caseros que prometo que valdrán la pena". Y vaya si valen la pena. Están... buenísimamente espectaculares, y no lo digo yo, sino mis catadores! Y bueno, después de comerme dos, también lo digo yo, qué leches! 



Más que bollicaos, son bollos de chocolate. No son iguales que los industriales, pero son mejores por dos motivos principales. Primero, porque son caseros y, por ende, llevan muchos menos ingredientes que ni siquiera se pueden pronunciar (y esto lo digo admitiendo que en mi vida me he comido muchos!). Segundo, porque al hacerlos tu te puedes dar el lujazo de rellenarlos de lo que quieras y, lo mejor: la cantidad que quieras. 



Mis bollos los rellené de nutella. Cuando se me acabó la nutella, usé una crema de cacao del Lidl que también está muy rica. Y cuando se me acabó esa crema de cacao, hice un experimento que OS RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE: partí en trocitos dos baritas de kinder bueno y las puse en el interior. ¿Resultado?



Con esta receta, participo en el magnífico sorteo que ha preparado Esmeralda, del blog Recelandia. Si aún no lo habéis visto, id directos! Tiene unas recetas espectaculares y ella es estupenda, no se puede pedir más!   Para las recetas dulces, pedía que el plato llevase o chocolate, o vainilla o fresa. Pues bien Esmeralda, esto lleva chocolate por doquier y un poquito de esencia de vainilla! jajaja la fresa la dejo para otro momento!

Qué, ¿os apetece uno? ¿Vamos a ello?

INGREDIENTES

- 500 gr de harina de fuerza
- 250 ml de leche
- 60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 50 gr de azúcar
- 1 sobre y medio de levadura seca de panadería (tipo Maizena)
- 2 huevos batidos
- una pizca de sal
- una cucharadita de esencia de vainilla

- Nutella, crema de cacao, kinder buenos (y lo que se os ocurra!)

Yo lo hice así… El sábado, preparé la masa. Para ello, ponemos la harina y la sal en un bol grande y hacemos un agujero en medio, en donde echaremos la levadura, la leche, la mantequilla, los huevos, la vainilla y el azúcar. Lo mezclamos todo con una cuchara de madera y lo pasamos a una tabla espolvoreada con harina, donde procederemos al amasado.

Amasamos y amasamos y amasamos (a falta de amasadora, toca tirar de brazo) y si vemos que falta harina le echamos un poquito más. Cuando esté lista, formamos una bola y lo ponemos en un bol y dejamos levar hasta que doble o triplique el volumen. Lo dejé toda la noche y a la mañana siguiente, tenía una masa que había triplicado su volumen inicial (y yo no cabía en mí de gozo).

El siguiente paso es hacer bolitas, a mí me salieron ocho (y quedaron bollos entre grandes y enromes). No puedo deciros cuanto pesaban las bolitas porque en ese momento se me estropeó la báscula, malditas pilas.

Estiramos las bolas con un rodillo y le damos una forma más o menos rectangular. Ponemos el chocolate al gusto (yo eché mucho y en algunos bollitos se me salió a la hora de hornear pero… preferí pasarme a quedarme corta).

Una vez estén hechos los bollicaos, los disponemos en una bandeja de horno forrada con papel de hornear y dejamos levar otro rato, ya veréis como vuelven a subir.

El último paso es pintar los bollos con huevo batido y hornear unos veinte minutos a 180º. Y al cabo de ese rato, ¡tendremos estas preciosidades! ¡Y a disfrutar!


No es para nada complicado, simplemente requiere un poco más de tiempo, pero os aseguro que vale la pena. ¿Qué os paece?

Cualquier duda que tengáis, me podéis escribir a midnightchocolate.laura@gmail.com y os responderé encantadísima!

Es inevitable acabar así al comerte uno de éstos!
Qué paséis una muy muy feliz semana! :D


Laura

PD: Desde aquí le doy las gracias a una de las personas más bonitas, humildes y generosas que he conocido: Bego, de La cocina de Samira. Gracias por ayudarme a cambiar mi blog y por apoyarme en todo lo que hago. Vales un mundo!


jueves, 21 de marzo de 2013

Trufas de oreo con chocolate (blanco y negro)


Dicen que la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella ¿no? Pues aquí tenéis una forma estupenda de pecar sintiéndoos lo más felices posible!


Creo que lo mejor de estas trufas es que no hace falta ni ser un experto chocolatero ni tener maquinaria sofisticada. Lo que necesitáis es o un buen brazo o un turmix, galletas, queso y chocolate. Ah sí, y hambre. Bueno... o no. 

En realidad, miento. Lo mejor de estas trufas es el sabor :D Esta ya debe ser la quintucuadrigésimaseptuagésima receta R+R = rápida y rica. Al lío!


INGREDIENTES (si quéreis que os salgan muchas trufas... si no, mejor dividid las cantidades)
- 32 galletas oreo
- 200 gr de philadelphia
- Chocolate de cobertura negro
- Chocolate de cobertura blanco

Es una receta taaaaan sencilla... Primero, se trituran las galletas hasta que queden hechas polvo (no de cansadas, sino polvillo de galleta! ;)

Después se añade el queso y se mezcla todo hasta conseguir una pasta. Como es una masa pegajosilla, mejor lo ponéis un rato en la nevera hasta que endurezca un poco. 

Después, lo sacáis y hacéis bolitas. Lo metéis 30 min. en el congelador y mientras deshacéis los dos tipos de chocolate por separado, o bien al baño maría o bien al micro (con cuidado que no se queme)

Sacáis las bolitas del congelador y las rebozáis alegremente en el chocolate, y después dejáis que el chocolate de la cobertura endurezca. Yo no le puse nada de decoración, pero bien se pueden decorar con fideos de chocolate, o bolitas comestibles, o trocitos de almendra o algún fruto seco... las opciones son infinitas. 


¿Y cuál es el siguiente paso? Eso mismo, sentarse a ver una peli mientras la mano se escapa cada tres minutos hacia el recipiente donde están las trufitas!

¿Qué os parece? 


Me pasé el fin de semana cocinando, así que esta es la primera de las recetas que os tengo que enseñar, y hay varias, porque se ve que un fin de semana entero da para mucha productividad gastronómica. Sólo os adelanto que una de ellas es salada, para variar un poco! Eso sí, es un bizcocho salado, así que en realidad me mantengo en mi burbuja dulce. 

Cada vez le estoy cogiendo más gusto a esto de la cocina... Además, ahora estoy haciendo un reportaje sobre jóvenes emprendedores en tiempos de crisis, y una de las entrevistas se la voy a hacer a las tres chicas que abrieron 'Lolita Bakery', en Barcelona. Ya os la enseñaré cuando la tenga hecha! Total, lo que quería decir es que estoy mezclando mi hobby con mi profesión (futura) y no sé cuál de las cosas me gusta más. Ya me veo que de aquí saldrá un maridaje que puede ser muy interesante o puede que me deje en el paro muchos años. Pero bueno, al menos siempre tendré trufas de oreo que me consuelen! 

Qué tengáis un felicísimo jueves! :)

Laura

lunes, 11 de marzo de 2013

Tarta de chocolate y café al caramelo


No me gustan los barquillos (por aquí llamados neules). Cuando llega la cesta de navidad, voy siempre a por los bombones y los barquillos se quedan olvidados durante meses (a no ser que vengan rellenos de chocolate).

Pues bien, iba yo pensando qué tipo de tarta podría hacer... me puse a ello... y me quedó mona, sí, pero le faltaba algo. Y resulta que ese algo eran los barquillos que siempre había despreciado. Conclusión: nunca menosprecies aquello que no te gusta tanto porque no sabes cuando lo vas a necesitar!



Esta tarta es resultona pero tampoco es tan difícil de hacer. Para ser honestos no es difícil en absoluto. Sólo requiere un poco más de tiempo. Consiste en un bizcocho de chocolate relleno de crema de café al caramelo, decorado con los susodichos barquillos que además aguantan el pastel y redecorado con chocolate deshecho. Os lo pondré por partes y ya veréis que no es para tanto!

Vamos a ello! Ah, usé un moldecito de 18 cm (ya sabéis que aún estoy esperando a adquirir el de 20!)



INGREDIENTES

Para el bizcocho (la receta original la saqué de aquí, es un bizcocho base para tartas):


- 5 huevos
- 150 gr de azúcar
- 120 gr de harina
- 30 gr de cacao en polvo
- Media cucharadita de bicarbonato sódico
- Una pizca de sal

Para la crema de café al caramelo:
- 1 bote de queso Mascarpone
- 5 cucharadas de azúcar glass
- 2 cucharadas de capuccino al caramelo (es un bote que venden en el mercadona en la sección de los cafés, ahí lo encontraréis!)

Primero hacemos el bizcocho. Precalentamos el horno a 160º.

Batimos los huevos junto con el azúcar, con la batidora. Deberemos estar un rato batiendo porque se tiene que triplicar el volumen. Así, el bizcocho, que como véis no lleva levadura, crecerá y será muy esponjoso.

A continuación, tamizamos la harina con el cacao, el bicarbonato y la pizca de sal y lo añadimos poco a poco a la mezcla de huevos. Aquí NO debéis batir, sino que se tiene que incorporar de manera suave, mezclando envolventemente.

Vertemos la mezcla en el molde (que habremos engrasado previamente) y al horno unos 30 minutos (id comprobando si está hecho pinchando con un palillo).

Dejamos enfríar un poco, desmoldamos, y mientras se enfría del todo vamos preparando el relleno. Tan sencillo como batir el queso junto con el azúcar glass hasta que esté bien integrado y, después, añadir las cucharadas de café al caramelo y volver a batir. Reservamos.



Cogemos el bizcocho, que ya estará frío (y si no lo está, a esperarse!) y lo cortamos en tres discos iguales (a mi me dio para tres pero si usáis un molde más pequeñito mejor cortadlo por la mitad). Ponemos la base, lo calamos con almíbar casero (puse 100 gr de agua, 60 gr de azúcar y un chorrito de bailey's) y añadimos un poco de la crema de café. Repetimos la operación hasta montar toda la tarta y cubrimos con la crema de café restante hasta que quede toda cubierta.
Finalmente, ponemos los barquillos alrededor y entonces derretimos un poco de chocolate y lo ponemos por encima decorando al gusto.


Nunca aprendí eso de que no se juega con la comida! :p


Y a degustar! Véis que no es muy difícil pero queda un postre muy bonito!



Que aproveche! (supongo que habréis comprovado que en este post no me he ido mucho por las ramas... esto es porque he tenido una semana hooooorrible, con muchísima faena y un nudo en el estómago que acabó con ataque de ansiedad! Pero de esta semana de mi***a he aprendido que la vida, mejor tomársela con calma y con un trozo de un buen pastel! :D)



Que tengáis feliz semana família blogueril! ^^ Muchas gracias a todos por responderme mis dudas!

Laura

miércoles, 20 de febrero de 2013

Chocolate Carrot Cake




O pastel de zanahoria. Pero con chocolate. Qué raro no?

No sé cómo explicarlo... ¿Habéis llegado alguna vez al punto de afirmar: si por un casual de la vida muriese ahora, moriría feliz? ¿Conocéis esa sensación? Pues es exactamente lo que yo he pensado después de comerme un trozo de este pastel. (Sí, vale, un trozo de éstos equivale a tres trozos normales)


Veréis… yo no sé si es porque me apetecía chocolate, o porque me lo he comido con hambre, pero he disfrutado lo “indisfrutable”. Lo preparé este fin de semana, muy tranquilamente: el sábado, los bizcochos y el domingo, el frosting y el montaje. Y claro, después de un fin de semana que no sé porque pero se ha caracterizado por la comida saludable, llegué a la conclusión que eso no podía ser, sobretodo porque tenía un pastel en la nevera que me decía todo triste: pero no te gusto? No me quieres probar? Y claro, quién se va a resistir a eso?



 Os advierto, y hacedme caso: no podéis comer este pastel con hambre. La respuesta es bastante obvia, pero si no se os ocurre, solo os diré que he llegado a las 16’00 con el estómago vacío y en 10 minutos tenía unas 10.000 kcal intentando procesarse en mi estómago. Y no me siento nada mal, oye. Ahí cada cual con su conciencia! :p


 La verdad es que me apetecía mucho llenar la cocina de trastos y pringarlo todo de chocolate con un pastel digno. Es mi momento de desconexión, de introspección. Jamás cambiaría el cocinar los fines de semana por hacer la siesta, por ejemplo. La receta es del blog de Trotamundos. La primera vez que la vi dije: wow, vale, ojalá supiese hacer yo una cosa así. Y veamos, igual no me ha quedado ni mucho menos pero… estoy muy orgullosa de mi chocolate carrot cake, aunque el pobre parezca más un bombón gigante.




Tengo que decir que los bizcochos por si solos están BUENÍSIMOS. Si no os apetece liaros con el frosting, podéis hacer nada más que el bizcocho. Es súper jugoso, húmedo, tierno, y tiene un sabor indescriptible. A continuación os muestro los ingredientes.


Me hubiese gustado hacerlo con dos moldes de 20 cm, pero solo tenía de 18 cm y encima, uno. Así que tuve que hornear en dos tandas. Creo que el molde de 18 es demasiado chiquitito, así que si podéis, optad por uno un poco mayor. Vamos a ello? Venga va, que os morís de ganas! :D


INGREDIENTES (yo he hecho ligeras variaciones respecto la receta original)

Para el bizcocho:

- 200 gr. de harina de repostería
- 80 gr. de harina integral
- 25 gr. de cacao en polvo
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura
- 2 cucharaditas de sal
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- 1/4 de cucharadita de nuez moscada en polvo
- 4 huevos
- 180 gr. de azúcar blanco
- 120 gr. de azúcar moreno
- 240 ml. de aceite de girasol
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- 100 gr. de nueces
- 340 gr. de zanahorias
- 4 rodajas de piña en almíbar

Para el frosting:

- 270 gr. de chocolate de cobertura
- 85 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- 170 gr. de queso crema (philadelphia, por ejemplo)
- 200 gr. de azúcar glass
- 1/2 cucharadita de sal
- 4 cucharadas de cacao en polvo (nada de cola-cao y sucedáneos eh?)
- 160 gr. de yogur natural NO azucarado (no queremos abusar tampoco aquí del azúcar...  :p)

Empecemos. Para el bizcocho, lo primero es poner las nueces en una bandeja de horno y dejarlas unos 10 minutos a 180º. Las retiramos, y dejamos el horno a esa temperatura. 

Seguidamente, cortamos la piña y las zanahorias en trocitos muy pequeñitos. Yo rallé las zanahorias porque no tengo paciencia para estar 30 minutos cortando verduras a cachitos. Las nueces también las picamos pequeñitas y lo reservamos todo.

En un bol ponemos la harina tamizada, el cacao en polvo, el bicarbonato, la levadura, la sal, la nuez moscada y la canela y mezclamos bien.

En otro bol, un poco más grande, batimos los huevos junto con los dos tipos de azúcar hasta conseguir una masa blanquecina y espumosa. A continuación, se añade el aceite y las cucharaditas de esencia de vainilla y se vuelve a batir bien.

Llegados a este punto, vertemos la mezcla de harina, cacao, etc. (ingredientes secos) a la mezcla líquida y batimos muy bien hasta que nos quede una masa homogénea, con todos los ingredientes bien integrados.

Ahora llega cuando el hecho de tener dos moldes del mismo tamaño sería una ventaja. Si los tenéis, repartís la mezcla entre los dos moldes y al horno unos 40-50 minutos. Id pinchando con un palito hasta que éste salgo limpio.

Si no tenéis nada más que un molde, lo podéis hacer en dos tandas como hice yo. Una vez esté el bizcocho listo, lo dejáis enfriar, y nada de matar el tiempo dedicándoos a comeros las miguitas que se desprenden, porque toca hacer el frosting.


Para ello, primero se funde el chocolate (baño maría o micro). Yo lo hice en el micro a tandas de 35 segundos, procurado que no se queme. Una vez listo, lo dejamos atemperar (no enfriar, ya que si no se endurece y no serviría).

Mientras se templa, batimos en un bol la mantequilla, después le añadimos el queso crema y volvemos a batir hasta que nos quede una apariencia esponjosa. Después, añadimos el azúcar glass poco a poco, junto con el cacao en polvo, procurando que después de batirlo todo la masa quede sin grumos.

Ahora le echamos el yogur al chocolate, que ya estará atemperado y mezclamos bien; lo añadimos a la mezcla anterior y otra vez dale a la batidora.

Y el paso final (por fiiiiin!). Cogemos una base de bizcocho, le ponemos frosting por encima (no os cortéis eh? Frosting por doquier!), ponemos el otro bizcocho encima y cubrimos toooooda todita la tarta con el chocolate restante. Yo espolvoreé la tarta con cacao en polvo (y dejé la mesa de la cocina hecha un asco) y a la nevera 1 HORA MÍNIMO (es una hora dura, pero así el frosting coge consistencia).


 Yo lo decoré finalmente con unas virutas de chocolate hechas por mí. No lo había hecho nunca y para limpiar el mármol de mi cocina después tuve que sudar sangre. El procedimiento es el siguiente: se extiende chocolate derretido en una superficie lisa y fría. Se deja enfriar el chocolate y cuando empiece a cristalizar (enfriar) se coge una espátula y se arrastra. No sé si me he explicado bien, pero si no lo entendéis prometo haceros un paso a paso para la próxima!.



 Y de la nevera a la barriga. Para esto, ¡no creo que os haga falta un paso a paso!

¡Espero que os guste, de verdad! ¡A mí no hay nada que me haga más feliz que ver que lo que preparo con tanto cariño es bien recibido por la gente que me rodea!


¡Qué tengáis feliz semana! Gracias por estar aquí. De corazón.


sábado, 9 de febrero de 2013

Brownie de oreo y mini crónica de un viaje a París


Después de no sé cuantísimo tiempo, ya estoy de vuelta! Lo he echado mucho de menos! Pero me he pasado una media de nueve horas diarias con el culo pegado a la silla estudiando y estudiando sin parar... y debo decir que al final el sacrificio ha tenido su recompensa! :D 

Tenía pensado hacer una nueva entrada al acabar los exámenes pero me fui de viaje a París, con lo que hoy aprovecho para hacer doble publicación! Mi viajecito a París de 5 días y un súper brownie de oreo... que... buf.. sólo pensar en lo bueno que estaba me dan ganas de ponerme con la tecnología y crear una máquina del tiempo para volver al pasado. Aunque teniendo en cuenta lo sencillito que es prepararlo... mejor me pongo en la cocina y lo hago en un momento no? Para qué conformarse con recordar cuando puedes volver a tenerlo? (ojalá todo fuese tan fácil de recuperar)



Creo que primero empezaré con el brownie porque no tenéis porque aguantar todo mi rollazo parisino. Lo vi en el súper blog de Miguel... estoy enamorada de sus creaciones! Sólo hace falta ver la foto que sale en la portada para saber que lo que vas a encontrar ahí va a ser espectacular. Mi brownie es un diminutamente diferente en ciertas cantidades de ingredientes. (diminutamente... esa palabra existe?)


El brownie lo preparé para la despedida de seminario del cuatrimestre pasado... ya tengo la fama de la cocinillas del grupo, así que qué menos que hacer cierto honor a mi pequeñita reputación. No lo digo porque tenga serios problemas de modestia, pero realmente gustó mucho! 


Si os gusta el chocolate y las oreo, hacedlo.
Si no, también. No hay más. 

INGREDIENTES

- 165 gr,. de mantequilla
- 200 gr. de chocolate negro (en realidad, yo usé uno del 52% de cacao)
- 3 huevos y 2 yemas más
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 95 gr. de azúcar 
- 75 gr. de azúcar moreno
- 50 gr. de harina
- 1 cucharada colmada de cacao en polvo (Sin azúcar)
- 1 pizca de sal
- 1 paquete de galletas oreo
- Un puñado de pepitas de chocolate (a falta de pepitas, chocolate troceado!)


Primero se derrite la mantequilla en un cazo a fuego lento y cuando esté derretida se le añade el chocolate negro, removiendo bien hasta que esté perfectamente mezclado. Este procedimiento lo podemos hacer también en el micro. Ponemos la mantequilla junto con el chocolate y vamos calentando a pequeñas tandas, removiendo y vigilando que no se queme. 

Mientras se templa, se baten los 3 huevos y las 2 yemas junto con la esencia de vainilla. Debéis procurar que la textura quede esponjosa y que como mínimo duplique el volumen inicial. Si lo triplica, perfecto. 

Una vez los huevos están bien batidos, añadimos el azúcar blanco y el azúcar moreno en dos tandas. Primero echamos la mitad del azúcar, batimos bien, y después echamos el azúcar restante con su consiguiente golpe de batidora. 

A esto le añadimos el chocolate que habremos fundido con la mantequilla previamente. Mezclamos y le echamos la harina tamizada, el cacao y la pizca de sal. Y bate que bate (el chocolateee) hasta que obtengamos una masa homogénea. 

A partir de aquí, lo de siempre. Se forra un molde cuadrado de unos 22 cm con papel de hornear (para brownies, siempre queda más cuco que sea cuadrado, así después se corta en porciones de esas que te vas comiendo de tres en tres). Entonces vertemos la mitad de la masa, esparcimos unas cuantas oreo troceadas al gusto, ponemos por encima el resto de la masa y en la superficie del brownie acabamos de decorar con las oreo restantes y con las pepitas de chocolate (si no tenéis, pues tampoco pasa nada)

Y de la encimera al horno, que habréis puesto a precalentar a 180º un ratito antes. Yo lo tuve unos... espera que hago memoria... creo que 30 minutos, pero cada horno es un pequeño mundo paralelo. Contad aproximadamente entre 25 y 30 minutos (a no ser que vaya a fuego como el de mi tía, ya que entonces lo deberéis dejar una hora!)


Si podéis, lo dejaís templar un poquito. Ya lo decía Miguel y otros autores de blogs en los cuales he visto este brownie: el olor que acaba en la cocina es.... indescriptible. Fui todo el día con aroma de brownie impregnado en el pelo, creo que es el mejor perfume que he usado nunca. 


Fácil ehhh? Ya me contaréis si os animáis. Aprovecho para dar gracias a todas aquellas personas que visitan o han visitado mi blog y me envían mensajes diciendo que lo que han preparado les ha salido bien y ha gustado mucho! Me hace sentir tremendamente orgullosa :)




Y ahora.... Paguí paguí!


Qué puedo decir? Supongo que muchos de vosotr@s habréis estado, y también me supongo que muchos discreparéis sobre lo que voy a decir. 

Es la primera vez que viajaba a París. Todo el mundo me decía: oh, te vas a enamorar, a mi París me encantó, etc, etc... Y yo, la verdad, creo que no he llegado a sentir esa pasión por la ciudad de la luz. Quizá es que lo llegué a idealizar... todo el mundo me hablaba taaaan bien de la ciudad... 


No me malinterpretéis, me gustó. La compañía, immejorable. Nada de romanticismo, iba con mi prima, y yo más que contenta. Le regalé el viaje para su cumpleaños y las dos nos enfundamos en innumerables capas de ropa contra el frío; frío que, desde luego, es mucho mejor que el de aquí, que se caracteriza por esa humedad asquerosa que se cala en el cuerpo dejando todos los huesos y articulaciones tiesas. 


A lo que iba. Exceptuando algunos puntos concretos, a mí me pareció una ciudad como tantas otras que he visto. Calles repletas de tiendas más que conocidas por todos, trampas para turistas que tienes que ir sorteando como puedas para que tu monedero no se quede poblado tan solo por míseros céntimos. 


Eso sí, las boulangeries... uf con las boulangeries. Suerte que me pasé un 90% del viaje caminando porque si no, hubiese vuelto rodando. Chocolate, pan, fondues de queso, galettes, macarons... Y ya que entramos en temática macarons, también creo que están sobrevalorados, a parte de ser carísimos. Disfruté mucho más con un bollo relleno de higos y queso de cabra que no con los macarons de Pierre Hermé por los que hice media hora de cola en la intemperie. Mis disculpas si alguien cree que mis palabras pueden considerarse herejía, sé que los macarons están en alza y el señor Hermé tiene una reputación, seguro que merecidísima, pero me parece que yo soy más simple. 



Aunque no se puede negar que esto es bastante espectacular!


Disfruté especialmente de la zona de la Bastilla, callejeando sin parar y pasando de una acera a otra cada vez que veíamos indicios de placeres dulces a la espera de ser descubiertos. También me cautivó Montmarte, mientras admiraba como los pintores desplegaban su arte en una plaza bañada por el sol, ante la atenta mirada de decenas de curiosos entre los cuales me incluyo. 


La Torre Eiffel de noche, qué bonita, inmortalizada en la foto que veréis más abajo. 


Después de tanto caminar, apetecía sentarse a tomar un café. No tardé en descubrir que tomarlo en la barra te cuesta la mitad, por lo que creo que no me senté ni en una mesa durante los días que estuve ahí. Pronto descubrí lo poco que me gusta el café crème tan típico de ahí, y lo mucho que me llegaba a irritar que en ningún establecimiento tuviesen leche de soja. Así que nada, cada par de horitas, un expreso, cargar pilas rápidamente, y a patear otra vez!


París es caro, sí, pero tienes que saber buscar. Los súpers siempre son una buena opción cuando se quiere gastar menos y me pareció genial que en todas las panaderías se vendiesen también ensaladas muy atractivas a la vista y al paladar por unos 5 euros. 

Respecto al alojamiento... bueno, nos salió baratísimo, así que no tengo mucho derecho a quejarme. Sólo apuntaré que he dormido en suelos más blandos que ese colchón, pero eso ya es otro tema. 


Vale, lo estoy releyendo todo y parece muy negativo. Pero no. Simplemente también creo que está bien dar otros puntos de vista sobre un sitio que ya tiene suficientes admiradores como para que mis impresiones pasen desaprecibidas. 


Tengo que decir que no me hubiese gustado morir sin ir a París, y menos con lo que a mi me gusta la gastronomía francesa; pero creo que eso fue una de las cosas que más disfruté. Maldita idealización! La próxima vez mejor que me digan que es una ciudad que ni fú ni fa y así no iré con tantas ideas preconcebidas! 


Aquí he explicado sólo cuatro cosas pero hay mucho más... No obstante, es un blog de cocina y no de viajes (ya me gustaría, pero si con un tema nada más ya no doy abasto...imagináos) El caso es que lo pasé muy bien, y gasté mi semana de vacaciones yendo de aquí para allá. Ahora, me levanto cada día a las 6'30 y vuelvo a las 22'30 a casa, por lo que estoy muerta y me lamento de no haber dormido más los días que podía! jajaja pero bueno, es lo que toca (de todos modos, el que se atreva a decir que la vida de estudiante es un lujazo... gggggrrrrr)


Y esta foto, dedicada a tod@s vosotr@s



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