O pastel de zanahoria. Pero con
chocolate. Qué raro no?
No sé cómo explicarlo... ¿Habéis llegado alguna vez al punto de
afirmar: si por un casual de la vida muriese ahora, moriría feliz? ¿Conocéis
esa sensación? Pues es exactamente lo que yo he pensado después de comerme un
trozo de este pastel. (Sí, vale, un trozo de éstos equivale a tres trozos
normales)
Veréis… yo no sé si es porque me
apetecía chocolate, o porque me lo he comido con hambre, pero he disfrutado lo
“indisfrutable”. Lo preparé este fin de semana, muy tranquilamente: el sábado,
los bizcochos y el domingo, el frosting y el montaje. Y claro, después de un
fin de semana que no sé porque pero se ha caracterizado por la comida
saludable, llegué a la conclusión que eso no podía ser, sobretodo porque tenía
un pastel en la nevera que me decía todo triste: pero no te gusto? No me
quieres probar? Y claro, quién se va a resistir a eso?
Os advierto, y hacedme caso: no
podéis comer este pastel con hambre. La respuesta es bastante obvia, pero si no
se os ocurre, solo os diré que he llegado a las 16’00 con el estómago vacío y
en 10 minutos tenía unas 10.000 kcal intentando procesarse en mi estómago. Y no
me siento nada mal, oye. Ahí cada cual con su conciencia! :p
La verdad es que me apetecía mucho
llenar la cocina de trastos y pringarlo todo de chocolate con un pastel digno.
Es mi momento de desconexión, de introspección. Jamás cambiaría el cocinar los
fines de semana por hacer la siesta, por ejemplo. La receta es del blog de Trotamundos.
La primera vez que la vi dije: wow, vale, ojalá supiese hacer yo una cosa así.
Y veamos, igual no me ha quedado ni mucho menos pero… estoy muy orgullosa de mi
chocolate carrot cake, aunque el pobre parezca más un bombón gigante.
Tengo que decir que los bizcochos
por si solos están BUENÍSIMOS. Si no os apetece liaros con el frosting, podéis
hacer nada más que el bizcocho. Es súper jugoso, húmedo, tierno, y tiene un
sabor indescriptible. A continuación os muestro los ingredientes.
Me hubiese gustado hacerlo con dos
moldes de 20 cm, pero solo tenía de 18 cm y encima, uno. Así que tuve que
hornear en dos tandas. Creo que el molde de 18 es demasiado chiquitito, así que
si podéis, optad por uno un poco mayor. Vamos a ello? Venga va, que os morís de
ganas! :D
INGREDIENTES (yo he hecho
ligeras variaciones respecto la receta original)
Para el bizcocho:
- 200 gr. de harina de repostería
- 80 gr. de harina integral
- 25 gr. de cacao en polvo
- 1 cucharadita de bicarbonato
sódico
- 2 cucharaditas de levadura
- 2 cucharaditas de sal
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- 1/4 de cucharadita de nuez moscada
en polvo
- 4 huevos
- 180 gr. de azúcar blanco
- 120 gr. de azúcar moreno
- 240 ml. de aceite de girasol
- 2 cucharaditas de esencia de
vainilla
- 100 gr. de nueces
- 340 gr. de zanahorias
- 4 rodajas de piña en almíbar
Para el frosting:
- 270 gr. de chocolate de cobertura
- 85 gr. de mantequilla a
temperatura ambiente
- 170 gr. de queso crema
(philadelphia, por ejemplo)
- 200 gr. de azúcar glass
- 1/2 cucharadita de sal
- 4 cucharadas de cacao en polvo
(nada de cola-cao y sucedáneos eh?)
- 160 gr. de yogur natural NO
azucarado (no queremos abusar tampoco aquí del azúcar... :p)
Empecemos. Para el bizcocho, lo
primero es poner las nueces en una bandeja de horno y dejarlas unos 10 minutos
a 180º. Las retiramos, y dejamos el horno a esa temperatura.
Seguidamente, cortamos la piña y las
zanahorias en trocitos muy pequeñitos. Yo rallé las zanahorias porque no tengo
paciencia para estar 30 minutos cortando verduras a cachitos. Las nueces
también las picamos pequeñitas y lo reservamos todo.
En un bol ponemos la harina
tamizada, el cacao en polvo, el bicarbonato, la levadura, la sal, la nuez
moscada y la canela y mezclamos bien.
En otro bol, un poco más grande,
batimos los huevos junto con los dos tipos de azúcar hasta conseguir una masa
blanquecina y espumosa. A continuación, se añade el aceite y las cucharaditas
de esencia de vainilla y se vuelve a batir bien.
Llegados a este punto, vertemos la
mezcla de harina, cacao, etc. (ingredientes secos) a la mezcla líquida y
batimos muy bien hasta que nos quede una masa homogénea, con todos los ingredientes
bien integrados.
Ahora llega cuando el hecho de tener
dos moldes del mismo tamaño sería una ventaja. Si los tenéis, repartís la
mezcla entre los dos moldes y al horno unos 40-50 minutos. Id pinchando con un
palito hasta que éste salgo limpio.
Si no tenéis nada más que un molde,
lo podéis hacer en dos tandas como hice yo. Una vez esté el bizcocho listo, lo
dejáis enfriar, y nada de matar el tiempo dedicándoos a comeros las miguitas
que se desprenden, porque toca hacer el frosting.
Para ello, primero se funde el
chocolate (baño maría o micro). Yo lo hice en el micro a tandas de 35 segundos,
procurado que no se queme. Una vez listo, lo dejamos atemperar (no enfriar, ya
que si no se endurece y no serviría).
Mientras se templa, batimos en un
bol la mantequilla, después le añadimos el queso crema y volvemos a batir hasta
que nos quede una apariencia esponjosa. Después, añadimos el azúcar glass poco
a poco, junto con el cacao en polvo, procurando que después de batirlo todo la
masa quede sin grumos.
Ahora le echamos el yogur al
chocolate, que ya estará atemperado y mezclamos bien; lo añadimos a la mezcla
anterior y otra vez dale a la batidora.
Y el paso final (por fiiiiin!). Cogemos
una base de bizcocho, le ponemos frosting por encima (no os cortéis eh? Frosting
por doquier!), ponemos el otro bizcocho encima y cubrimos toooooda todita la
tarta con el chocolate restante. Yo espolvoreé la tarta con cacao en polvo (y
dejé la mesa de la cocina hecha un asco) y a la nevera 1 HORA MÍNIMO (es una
hora dura, pero así el frosting coge consistencia).
Yo lo decoré finalmente con unas virutas
de chocolate hechas por mí. No lo había hecho nunca y para limpiar el mármol de
mi cocina después tuve que sudar sangre. El procedimiento es el siguiente: se
extiende chocolate derretido en una superficie lisa y fría. Se deja enfriar el
chocolate y cuando empiece a cristalizar (enfriar) se coge una espátula y se
arrastra. No sé si me he explicado bien, pero si no lo entendéis prometo
haceros un paso a paso para la próxima!.
Y de la nevera a la barriga. Para esto,
¡no creo que os haga falta un paso a paso!
¡Espero que os guste, de verdad! ¡A mí
no hay nada que me haga más feliz que ver que lo que preparo con tanto cariño
es bien recibido por la gente que me rodea!
¡Qué tengáis feliz semana! Gracias
por estar aquí. De corazón.