Pese a que soy defensora de la parte dulce de la vida (véase Sweet side of life) tengo raíces andaluzas y, por ende, esa parte "salá" que tanto me gusta. Así que hoy toca algo no rico en azúcares!
La verdad es que este fin de semana no he podido cocinar. Faltan menos de dos semanas para que termine la universidad y empiecen exámenes y dedico mi tiempo libre a hacer trabajos, trabajos y más trabajos. Vamos, lo que viene a ser una delicia de tiempo libre, ironía siempre siempre siempre en modo ON.
Esta receta la preparé hace unos meses y la tenía en el tintero a la espera de una buena ocasión para colgarla, y ahora ha sido el momento perfecto.
Se trata de un bizcocho muy rico, con un sabor de esos con personalidad a causa del queso de cabra (del cual me declaro incondicionalmente fan) y la mermelada de higos. Es una de las combinaciones que más me gusta, queso de cabra+mermelada (con una de tomate también está mmmmmmm). Siempre los junto en forma de tostadas, o montaditos, o crêpes, o pizzas, o todo lo que permita poner un relleno o un recubrimiento por encima.
Os recomiendo que lo preparéis, es un sabor al cual quizá cuesta acostumbrarse pero realmente vale la pena! La receta de base la tomé del blog de Menorcana, aunque con distinto relleno.
INGREDIENTES
- 3 huevos
- 125 gr leche semidesnatada
- 75 gr de aceite de oliva suave
- una pizca de sal (no os paséis porque el queso de cabra ya es rico en sal)
- 175 gr de harina
- 1 cucharada de levadura (10 gr)
- un puñado de nueces
- mermelada de higos (unas cuatro o cinco cucharadas)
- queso de cabra al gusto
- unas cuantas semillas de lino (opcional)
* tened en cuenta que el peso total de los ingredientes del relleno es conveniente que no supere los 300 gr.
Precalentamos el horno a 180º. Batimos los huevos con la batidora de varillas y a continuación añadimos la leche y la sal, batiendo de nuevo.
Agregamos la harina con la levadura hasta que quede una mezcla homogénea. Entonces integramos en la masa unas pocas nueces, un poco de queso de cabra y una cucharada de mermelada, sin remover demasiado.
Vertemos la mitad de la mezcla en un molde de silicona o uno normal bien engrasado (yo usé uno rectangular pero puede ser redondo) y ponemos más queso y algo más de nueces y las cucharadas restantes de mermelada.
Acabamos de añadir la masa que queda y ponemos por encima los últimos trocitos de queso de cabra, hundiéndolos un poquito con una cuchara. Si queréis, le podéis poner algo más de mermelada, eso va al gusto.
Se finaliza echando por encima un puñado de semillas de linoy de aquí al horno, una media hora aproximadamente. Pinchad con un palillo para aseguraros que está listo.
Se puede comer tibio, está muy rico, pero aún está mejor al día siguiente! La verdad es que es perfecto para merendar, desayunar, como tentempié o incluso como comida, acompañándolo con una buena ensalada.
Ya tengo pensada cuál va a ser la próxima receta que cuelgue, y ya aviso que la cosa irá de frutos rojos y chocolate blanco! Mmmmm, babeo solo de pensarlo! :p
Qué paséis una muy feliz semana. Gracias a todos por vuestras palabras y vuestro apoyo. Ya somos más de 100 seguidores! yupiiiii! :D
PD: mi más sincero agradecimiento a todos aquellos blogs que me han concedido algún tipo de premio. No los he podido poner en esta entrada por falta de tiempo pero prometo que de la próxima no pasa! Gracias gracias gracias! (necesito sinónimos de gracias!)
Laura





































