Después de no sé cuantísimo tiempo, ya estoy de vuelta! Lo he echado mucho de menos! Pero me he pasado una media de nueve horas diarias con el culo pegado a la silla estudiando y estudiando sin parar... y debo decir que al final el sacrificio ha tenido su recompensa! :D
Tenía pensado hacer una nueva entrada al acabar los exámenes pero me fui de viaje a París, con lo que hoy aprovecho para hacer doble publicación! Mi viajecito a París de 5 días y un súper brownie de oreo... que... buf.. sólo pensar en lo bueno que estaba me dan ganas de ponerme con la tecnología y crear una máquina del tiempo para volver al pasado. Aunque teniendo en cuenta lo sencillito que es prepararlo... mejor me pongo en la cocina y lo hago en un momento no? Para qué conformarse con recordar cuando puedes volver a tenerlo? (ojalá todo fuese tan fácil de recuperar)
Creo que primero empezaré con el brownie porque no tenéis porque aguantar todo mi rollazo parisino. Lo vi en el súper blog de Miguel... estoy enamorada de sus creaciones! Sólo hace falta ver la foto que sale en la portada para saber que lo que vas a encontrar ahí va a ser espectacular. Mi brownie es un diminutamente diferente en ciertas cantidades de ingredientes. (diminutamente... esa palabra existe?)
El brownie lo preparé para la despedida de seminario del cuatrimestre pasado... ya tengo la fama de la cocinillas del grupo, así que qué menos que hacer cierto honor a mi pequeñita reputación. No lo digo porque tenga serios problemas de modestia, pero realmente gustó mucho!
Si os gusta el chocolate y las oreo, hacedlo.
Si no, también. No hay más.
INGREDIENTES
- 165 gr,. de mantequilla
- 200 gr. de chocolate negro (en realidad, yo usé uno del 52% de cacao)
- 3 huevos y 2 yemas más
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 95 gr. de azúcar
- 75 gr. de azúcar moreno
- 50 gr. de harina
- 1 cucharada colmada de cacao en polvo (Sin azúcar)
- 1 pizca de sal
- 1 paquete de galletas oreo
- Un puñado de pepitas de chocolate (a falta de pepitas, chocolate troceado!)
Primero se derrite la mantequilla en un cazo a fuego lento y cuando esté derretida se le añade el chocolate negro, removiendo bien hasta que esté perfectamente mezclado. Este procedimiento lo podemos hacer también en el micro. Ponemos la mantequilla junto con el chocolate y vamos calentando a pequeñas tandas, removiendo y vigilando que no se queme.
Mientras se templa, se baten los 3 huevos y las 2 yemas junto con la esencia de vainilla. Debéis procurar que la textura quede esponjosa y que como mínimo duplique el volumen inicial. Si lo triplica, perfecto.
Una vez los huevos están bien batidos, añadimos el azúcar blanco y el azúcar moreno en dos tandas. Primero echamos la mitad del azúcar, batimos bien, y después echamos el azúcar restante con su consiguiente golpe de batidora.
A esto le añadimos el chocolate que habremos fundido con la mantequilla previamente. Mezclamos y le echamos la harina tamizada, el cacao y la pizca de sal. Y bate que bate (el chocolateee) hasta que obtengamos una masa homogénea.
A partir de aquí, lo de siempre. Se forra un molde cuadrado de unos 22 cm con papel de hornear (para brownies, siempre queda más cuco que sea cuadrado, así después se corta en porciones de esas que te vas comiendo de tres en tres). Entonces vertemos la mitad de la masa, esparcimos unas cuantas oreo troceadas al gusto, ponemos por encima el resto de la masa y en la superficie del brownie acabamos de decorar con las oreo restantes y con las pepitas de chocolate (si no tenéis, pues tampoco pasa nada)
Y de la encimera al horno, que habréis puesto a precalentar a 180º un ratito antes. Yo lo tuve unos... espera que hago memoria... creo que 30 minutos, pero cada horno es un pequeño mundo paralelo. Contad aproximadamente entre 25 y 30 minutos (a no ser que vaya a fuego como el de mi tía, ya que entonces lo deberéis dejar una hora!)
Si podéis, lo dejaís templar un poquito. Ya lo decía Miguel y otros autores de blogs en los cuales he visto este brownie: el olor que acaba en la cocina es.... indescriptible. Fui todo el día con aroma de brownie impregnado en el pelo, creo que es el mejor perfume que he usado nunca.
Fácil ehhh? Ya me contaréis si os animáis. Aprovecho para dar gracias a todas aquellas personas que visitan o han visitado mi blog y me envían mensajes diciendo que lo que han preparado les ha salido bien y ha gustado mucho! Me hace sentir tremendamente orgullosa :)
Y ahora.... Paguí paguí!
Qué puedo decir? Supongo que muchos de vosotr@s habréis estado, y también me supongo que muchos discreparéis sobre lo que voy a decir.
Es la primera vez que viajaba a París. Todo el mundo me decía: oh, te vas a enamorar, a mi París me encantó, etc, etc... Y yo, la verdad, creo que no he llegado a sentir esa pasión por la ciudad de la luz. Quizá es que lo llegué a idealizar... todo el mundo me hablaba taaaan bien de la ciudad...
No me malinterpretéis, me gustó. La compañía, immejorable. Nada de romanticismo, iba con mi prima, y yo más que contenta. Le regalé el viaje para su cumpleaños y las dos nos enfundamos en innumerables capas de ropa contra el frío; frío que, desde luego, es mucho mejor que el de aquí, que se caracteriza por esa humedad asquerosa que se cala en el cuerpo dejando todos los huesos y articulaciones tiesas.
A lo que iba. Exceptuando algunos puntos concretos, a mí me pareció una ciudad como tantas otras que he visto. Calles repletas de tiendas más que conocidas por todos, trampas para turistas que tienes que ir sorteando como puedas para que tu monedero no se quede poblado tan solo por míseros céntimos.
Eso sí, las boulangeries... uf con las boulangeries. Suerte que me pasé un 90% del viaje caminando porque si no, hubiese vuelto rodando. Chocolate, pan, fondues de queso, galettes, macarons... Y ya que entramos en temática macarons, también creo que están sobrevalorados, a parte de ser carísimos. Disfruté mucho más con un bollo relleno de higos y queso de cabra que no con los macarons de Pierre Hermé por los que hice media hora de cola en la intemperie. Mis disculpas si alguien cree que mis palabras pueden considerarse herejía, sé que los macarons están en alza y el señor Hermé tiene una reputación, seguro que merecidísima, pero me parece que yo soy más simple.
Aunque no se puede negar que esto es bastante espectacular!
Disfruté especialmente de la zona de la Bastilla, callejeando sin parar y pasando de una acera a otra cada vez que veíamos indicios de placeres dulces a la espera de ser descubiertos. También me cautivó Montmarte, mientras admiraba como los pintores desplegaban su arte en una plaza bañada por el sol, ante la atenta mirada de decenas de curiosos entre los cuales me incluyo.
La Torre Eiffel de noche, qué bonita, inmortalizada en la foto que veréis más abajo.
Después de tanto caminar, apetecía sentarse a tomar un café. No tardé en descubrir que tomarlo en la barra te cuesta la mitad, por lo que creo que no me senté ni en una mesa durante los días que estuve ahí. Pronto descubrí lo poco que me gusta el café crème tan típico de ahí, y lo mucho que me llegaba a irritar que en ningún establecimiento tuviesen leche de soja. Así que nada, cada par de horitas, un expreso, cargar pilas rápidamente, y a patear otra vez!
París es caro, sí, pero tienes que saber buscar. Los súpers siempre son una buena opción cuando se quiere gastar menos y me pareció genial que en todas las panaderías se vendiesen también ensaladas muy atractivas a la vista y al paladar por unos 5 euros.
Respecto al alojamiento... bueno, nos salió baratísimo, así que no tengo mucho derecho a quejarme. Sólo apuntaré que he dormido en suelos más blandos que ese colchón, pero eso ya es otro tema.
Vale, lo estoy releyendo todo y parece muy negativo. Pero no. Simplemente también creo que está bien dar otros puntos de vista sobre un sitio que ya tiene suficientes admiradores como para que mis impresiones pasen desaprecibidas.
Tengo que decir que no me hubiese gustado morir sin ir a París, y menos con lo que a mi me gusta la gastronomía francesa; pero creo que eso fue una de las cosas que más disfruté. Maldita idealización! La próxima vez mejor que me digan que es una ciudad que ni fú ni fa y así no iré con tantas ideas preconcebidas!
Aquí he explicado sólo cuatro cosas pero hay mucho más... No obstante, es un blog de cocina y no de viajes (ya me gustaría, pero si con un tema nada más ya no doy abasto...imagináos) El caso es que lo pasé muy bien, y gasté mi semana de vacaciones yendo de aquí para allá. Ahora, me levanto cada día a las 6'30 y vuelvo a las 22'30 a casa, por lo que estoy muerta y me lamento de no haber dormido más los días que podía! jajaja pero bueno, es lo que toca (de todos modos, el que se atreva a decir que la vida de estudiante es un lujazo... gggggrrrrr)
Y esta foto, dedicada a tod@s vosotr@s







