lunes, 22 de abril de 2013

Cheesecake de vainilla con caramelo

Voy a hacer una nueva versión de la peli 'Los lunes al sol'. Se va a llamar: 'Los lunes al sol con un trozo de cheesecake de vainilla'. ¡Supera con creces la primera!


Los fines de semana son los dos únicos días que tengo para cocinar... y el lunes a las 8'45 de la mañana ya estoy mirando libros, blogs y dándole al coco para pensar qué puedo cocinar. El hecho que trabaje en una revista de cocina no ayuda nada a quitarme de la cabeza los pasteles, galletas, pizzas, bizcochos y toooodo lo que quiero hacer. Tengo un word de unas 25 páginas con recetas pendientes, y calculando que voy a una o dos recetas por finde... calculo que a los treintaypico habré acabado de hacerlas todas! (eso sin contar los libros y sin contar que cada día añado por lo menos 4 o 5 recetas!!!)


La tarta de queso que os traigo hoy está muuuuy buena! Tiene sabor a queso y un regustito a vainilla muy rico, que no había probado aún en ninguna tarta de queso!. Altamente recomendable. Eso sí, aquí os dejo algunas ideas que podéis tener en cuenta: 

- Mejor consumirla de un día para otro. Cuántos más días, mejor se asientan los sabores, y la disfrutaréis más. 
- Debe estar fría! (puede parecer una obviedad, pero por si las moscas)
- El caramelo por encima casa a la perfección con la vainilla y la base, pero si lo queréis más ligero podéis cambiarlo por una cobertura con fresas, por ejemplo. 
- Os recomiendo una base de galletas finita, porque sino, como se tiene que hornear, quedará una masa demasiado gruesa y compacta. 


La tarta la vi aquí, es una página en inglés. ¡Yo os pongo la receta traducida! Para hacer el caramelo no usé la receta original, sino que tenía un botecito de caramelo casero de sirope de arce de hace un tiempo que quería gastar. Si alguien necesita ayuda para traducir cómo se hace el caramelo de la receta original, no dudéis en pedírmelo. 


INGREDIENTES

Para la base:
- 1 paquete de galletas digestive
- Mantequilla

Para la tarta:
- 900 gr de queso crema a temperatura ambiente (usé philadelphia light)
- 4 huevos
- una vaina de vainilla
- 60 ml de leche
- media cucharadita de esencia de vainilla
- 225 gr de azúcar

Para el topping:
- 2 yogures griegos
- 2 cucharadas de azúcar
- una cucharadita y media de esencia de vainilla

Para la cobertura final:
- Caramelo

Precalentamos el horno a 170º y empezamos con la base (por eso de que no se empieza la casa por el tejado y tal). Trituramos las galletas hasta que quede polvillo y lo vamos mezclando con la mantequilla. No calculé exactamente la cantidad de mantequilla, pero tiene que quedar una mezcla parecida a la arena mojada. Forramos el molde (usé uno de 26 cm) con la mezcla y reservamos en la nevera. 

Para la tarta: ponemos la leche en un cazo pequeñito, abrimos la vaina de vainilla y raspamos las semillas de dentro, que añadiremos a la leche. También pondremos las dos mitades de la vaina que hemos raspado. Ponemos el cazo con la leche y la vainilla a calentar, pero sin que llegue a hervir. Una vez caliente, retiramos del fuego y dejamos reposar 15 minutos (como las vainas estaran más blandas, podemos rasparlas un poco más a ver si salen más semillas)

Mientras la leche se atempera, batimos el queso con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que quede una mezcla suave. A continuación, añadimos los huevos uno por uno, batiendo suavemente antes de añadir el siguiente. 

Finalmente, incorporamos la leche (las vainas las retiramos) a la mezcla y se bate por última vez, con suavidad. Vertemos el contenido en el molde que teníamos en la nevera y horneamos unos 55 minutos, procurando no abrir el horno. Cuando la tarta se vea hecha pero aún esté temblorosa por el centro, estará lista. 

Mientras el cheesecake se hornea, preparamos el primer topping. Para ello, mezclamos bien el yogur, el azúcar y la vainilla y reservamos. 

Cuando veamos que la tarta está hecha, la sacamos del horno pero lo mantenemos encendido. Dejamos que la tarta repose 10 minutos y entonces le ponemos por encima el topping y horneamos diez minutos más, tras lo que retiraremos definitivamente el cheesecake del horno. 

Dejamos enfríar durante una hora aproximadamente y después a la nevera, para que coja cuerpo!. Yo el caramelo se lo añadí unas tres horas después de haberla puesto en el nevera, justo antes de las fotos. 


¿Qué tal? Puede parecer un poco larga, pero no es para nada difícil! No soy muy fan de las recetas hiper complicadas, aunque me gustan resultonas (pero sobretodo ricas), y esta creo que lo cumple!


Cualquier duda, ya sabéis! Yo encantadísima! 

Antes de despedirme me gustaría daros las gracias a todos los que venís por aquí, porque de verdad que me dáis el ánimo que necesito! Me alegráis la semana :D


Que tengáis feliz lunes (aunque la palabra feliz es un poco la antítesis de la palabra lunes! jajajaja)

Laura

lunes, 15 de abril de 2013

Helado de chocolate blanco

Si al mal tiempo buena cara, enonces al buen tiempo... ¿qué? Pues helados. 



Y SIN HELADERA. Y ¿sabéis qué? Salen buenísimos igualmente, así que los que no tengáis heladera no desesperéis. Ya he hecho varios healados y lo único de lo que me puedo quejar es de no haber hecho más cantidad, porque vuelan! 


Anteriormente, los había hecho de chocolate negro, pero hoy quería algo distinto. He abierto el cajón calórico (es ese cajón donde guardo las galletas, tabletas de chocolate y demás productos idóneos para la operación bikini) en busca de inspiración y he visto dos tabletas de chocolate blanco que me decían: hola guapa, te apetece que nos instalemos en tus caderas? Y les he dicho: mejor en mis caderas que en en ese cajón, venid a mí! Y nada, dicho y hecho! 



Veréis que es muy sencillito y, la verdad, es un lujazo y un placer poder hacer helado en casa y tenerlo preparado para esos domingos de sofá y peli. Manta por lo visto ya no, porque con este solete ya no pega! Me encanta este tiempo primaveral, me insufla energía! Espero que no nos venga traicionero como otros años y la semana que viene volvamos a desenterrar la manta morellana. 


Es un helado dulce, con un intenso sabor a chocolate blanco. Según mi madre "demasiado dulce"... pero sólo digo que ella se toma el café sin endulzarlo apenas, así que no le hagáis caso, que es rarita! :p Yo le añadí dos filipinos troceados que pegan muy bien y, al servirlo, le eché un poquito de caramelo encima (ya puestos... lo hacemos bien!) y le da un toque GENIAL!



Ale ale, no me enrollo más, y le dejamos el protagonismo al rico helado! Os explico cómo lo hice yo, apuntad!

INGREDIENTES

- 180 gr de chocolate blanco
- 400 ml de nata (he puesto del 35% MG)
- 75 gr de azúcar glas
- 150 ml de leche
- 125 gr de queso philadelphia (sólo tenía light, para compensar, ya sabéis) (*podéis sustituir por 1 yogur natural)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
- 2 yemas de huevo

- Dos filipinos de chocolate blanco (para añadir al helado antes de dejarlo congelar del todo).

Vertemos la nata en un cazo, añadimos el chocolate y lo ponemos a fuego medio hasta que el chocolate esté deshecho (id removiendo cada tanto). 

Mientras tanto, ponemos en un bol las yemas, el azúcar, la leche, el queso y la esencia de vainilla y batimos bien, hasta que quede una mezcla homogénea. 

Cuando el chocolate esté del todo derretido, lo retiramos del fuego y añadimos la mezcla anterior y batimos de nuevo con la batidora de varillas. Volvemos a poner el cazo al fuego y vamos removiendo unos minutos hasta que veamos que la crema espesa. Sobretodo es muy importante que NO LLEGUE A HERVIR, puesto que se podría cortar. 

Así que antes del 'chup-chup', retiramos del fuego y lo ponemos en el cazo que vayamos a utilizar para congelarlo. Según he leído, se aconseja que sea metálico, porque así congela mejor, y a ser posible que sea más ancho que alto (que así es como me he quedado yo al comérmelo). 

Dejamos que se enfríe y a continuación lo ponemos en el congelador (si tiene tapa mejor y si no, el film de toda la vida ya vale). Lo sacamos del congelador cada media hora más o menos durante unas 3 o 4 horas (hasta que congele). La última vez que lo saquemos, añadimos los extras que queramos: galletas, chocolate, mermelada... hay varias opciones.



IMPORTANTE: recomiendo sacar el helado del congelador unos 5-10 minutitos antes de degustarlo, para que coja una textura cremosa. 

¿Os animáis? Ahora ya no sirve la excusa del frío!
Qué paséis feliz semana! :) Mil gracias por estar aquí!



PD: Este helado va para ti, tú ya sabes quién eres. Por estar ahí, por apoyarme, por creer en mí, por hacerme cabrear, por hacerme reír, por 'Milky' y porque sé que te encanta el chocolate blanco. 

lunes, 8 de abril de 2013

Bollicaos caseros (o bollos de chocolate)


Las masas y yo nunca habíamos tenido buena relación. Hasta ahora. Lo único que me salía bien eran las focaccias, pero el sábado dije: "levadura, tu no me gustas y yo a ti tampoco. Pero si unimos nuestras fuerzas podremos conseguir una especie de bollicaos caseros que prometo que valdrán la pena". Y vaya si valen la pena. Están... buenísimamente espectaculares, y no lo digo yo, sino mis catadores! Y bueno, después de comerme dos, también lo digo yo, qué leches! 



Más que bollicaos, son bollos de chocolate. No son iguales que los industriales, pero son mejores por dos motivos principales. Primero, porque son caseros y, por ende, llevan muchos menos ingredientes que ni siquiera se pueden pronunciar (y esto lo digo admitiendo que en mi vida me he comido muchos!). Segundo, porque al hacerlos tu te puedes dar el lujazo de rellenarlos de lo que quieras y, lo mejor: la cantidad que quieras. 



Mis bollos los rellené de nutella. Cuando se me acabó la nutella, usé una crema de cacao del Lidl que también está muy rica. Y cuando se me acabó esa crema de cacao, hice un experimento que OS RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE: partí en trocitos dos baritas de kinder bueno y las puse en el interior. ¿Resultado?



Con esta receta, participo en el magnífico sorteo que ha preparado Esmeralda, del blog Recelandia. Si aún no lo habéis visto, id directos! Tiene unas recetas espectaculares y ella es estupenda, no se puede pedir más!   Para las recetas dulces, pedía que el plato llevase o chocolate, o vainilla o fresa. Pues bien Esmeralda, esto lleva chocolate por doquier y un poquito de esencia de vainilla! jajaja la fresa la dejo para otro momento!

Qué, ¿os apetece uno? ¿Vamos a ello?

INGREDIENTES

- 500 gr de harina de fuerza
- 250 ml de leche
- 60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 50 gr de azúcar
- 1 sobre y medio de levadura seca de panadería (tipo Maizena)
- 2 huevos batidos
- una pizca de sal
- una cucharadita de esencia de vainilla

- Nutella, crema de cacao, kinder buenos (y lo que se os ocurra!)

Yo lo hice así… El sábado, preparé la masa. Para ello, ponemos la harina y la sal en un bol grande y hacemos un agujero en medio, en donde echaremos la levadura, la leche, la mantequilla, los huevos, la vainilla y el azúcar. Lo mezclamos todo con una cuchara de madera y lo pasamos a una tabla espolvoreada con harina, donde procederemos al amasado.

Amasamos y amasamos y amasamos (a falta de amasadora, toca tirar de brazo) y si vemos que falta harina le echamos un poquito más. Cuando esté lista, formamos una bola y lo ponemos en un bol y dejamos levar hasta que doble o triplique el volumen. Lo dejé toda la noche y a la mañana siguiente, tenía una masa que había triplicado su volumen inicial (y yo no cabía en mí de gozo).

El siguiente paso es hacer bolitas, a mí me salieron ocho (y quedaron bollos entre grandes y enromes). No puedo deciros cuanto pesaban las bolitas porque en ese momento se me estropeó la báscula, malditas pilas.

Estiramos las bolas con un rodillo y le damos una forma más o menos rectangular. Ponemos el chocolate al gusto (yo eché mucho y en algunos bollitos se me salió a la hora de hornear pero… preferí pasarme a quedarme corta).

Una vez estén hechos los bollicaos, los disponemos en una bandeja de horno forrada con papel de hornear y dejamos levar otro rato, ya veréis como vuelven a subir.

El último paso es pintar los bollos con huevo batido y hornear unos veinte minutos a 180º. Y al cabo de ese rato, ¡tendremos estas preciosidades! ¡Y a disfrutar!


No es para nada complicado, simplemente requiere un poco más de tiempo, pero os aseguro que vale la pena. ¿Qué os paece?

Cualquier duda que tengáis, me podéis escribir a midnightchocolate.laura@gmail.com y os responderé encantadísima!

Es inevitable acabar así al comerte uno de éstos!
Qué paséis una muy muy feliz semana! :D


Laura

PD: Desde aquí le doy las gracias a una de las personas más bonitas, humildes y generosas que he conocido: Bego, de La cocina de Samira. Gracias por ayudarme a cambiar mi blog y por apoyarme en todo lo que hago. Vales un mundo!


jueves, 21 de marzo de 2013

Trufas de oreo con chocolate (blanco y negro)


Dicen que la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella ¿no? Pues aquí tenéis una forma estupenda de pecar sintiéndoos lo más felices posible!


Creo que lo mejor de estas trufas es que no hace falta ni ser un experto chocolatero ni tener maquinaria sofisticada. Lo que necesitáis es o un buen brazo o un turmix, galletas, queso y chocolate. Ah sí, y hambre. Bueno... o no. 

En realidad, miento. Lo mejor de estas trufas es el sabor :D Esta ya debe ser la quintucuadrigésimaseptuagésima receta R+R = rápida y rica. Al lío!


INGREDIENTES (si quéreis que os salgan muchas trufas... si no, mejor dividid las cantidades)
- 32 galletas oreo
- 200 gr de philadelphia
- Chocolate de cobertura negro
- Chocolate de cobertura blanco

Es una receta taaaaan sencilla... Primero, se trituran las galletas hasta que queden hechas polvo (no de cansadas, sino polvillo de galleta! ;)

Después se añade el queso y se mezcla todo hasta conseguir una pasta. Como es una masa pegajosilla, mejor lo ponéis un rato en la nevera hasta que endurezca un poco. 

Después, lo sacáis y hacéis bolitas. Lo metéis 30 min. en el congelador y mientras deshacéis los dos tipos de chocolate por separado, o bien al baño maría o bien al micro (con cuidado que no se queme)

Sacáis las bolitas del congelador y las rebozáis alegremente en el chocolate, y después dejáis que el chocolate de la cobertura endurezca. Yo no le puse nada de decoración, pero bien se pueden decorar con fideos de chocolate, o bolitas comestibles, o trocitos de almendra o algún fruto seco... las opciones son infinitas. 


¿Y cuál es el siguiente paso? Eso mismo, sentarse a ver una peli mientras la mano se escapa cada tres minutos hacia el recipiente donde están las trufitas!

¿Qué os parece? 


Me pasé el fin de semana cocinando, así que esta es la primera de las recetas que os tengo que enseñar, y hay varias, porque se ve que un fin de semana entero da para mucha productividad gastronómica. Sólo os adelanto que una de ellas es salada, para variar un poco! Eso sí, es un bizcocho salado, así que en realidad me mantengo en mi burbuja dulce. 

Cada vez le estoy cogiendo más gusto a esto de la cocina... Además, ahora estoy haciendo un reportaje sobre jóvenes emprendedores en tiempos de crisis, y una de las entrevistas se la voy a hacer a las tres chicas que abrieron 'Lolita Bakery', en Barcelona. Ya os la enseñaré cuando la tenga hecha! Total, lo que quería decir es que estoy mezclando mi hobby con mi profesión (futura) y no sé cuál de las cosas me gusta más. Ya me veo que de aquí saldrá un maridaje que puede ser muy interesante o puede que me deje en el paro muchos años. Pero bueno, al menos siempre tendré trufas de oreo que me consuelen! 

Qué tengáis un felicísimo jueves! :)

Laura

lunes, 11 de marzo de 2013

Tarta de chocolate y café al caramelo


No me gustan los barquillos (por aquí llamados neules). Cuando llega la cesta de navidad, voy siempre a por los bombones y los barquillos se quedan olvidados durante meses (a no ser que vengan rellenos de chocolate).

Pues bien, iba yo pensando qué tipo de tarta podría hacer... me puse a ello... y me quedó mona, sí, pero le faltaba algo. Y resulta que ese algo eran los barquillos que siempre había despreciado. Conclusión: nunca menosprecies aquello que no te gusta tanto porque no sabes cuando lo vas a necesitar!



Esta tarta es resultona pero tampoco es tan difícil de hacer. Para ser honestos no es difícil en absoluto. Sólo requiere un poco más de tiempo. Consiste en un bizcocho de chocolate relleno de crema de café al caramelo, decorado con los susodichos barquillos que además aguantan el pastel y redecorado con chocolate deshecho. Os lo pondré por partes y ya veréis que no es para tanto!

Vamos a ello! Ah, usé un moldecito de 18 cm (ya sabéis que aún estoy esperando a adquirir el de 20!)



INGREDIENTES

Para el bizcocho (la receta original la saqué de aquí, es un bizcocho base para tartas):


- 5 huevos
- 150 gr de azúcar
- 120 gr de harina
- 30 gr de cacao en polvo
- Media cucharadita de bicarbonato sódico
- Una pizca de sal

Para la crema de café al caramelo:
- 1 bote de queso Mascarpone
- 5 cucharadas de azúcar glass
- 2 cucharadas de capuccino al caramelo (es un bote que venden en el mercadona en la sección de los cafés, ahí lo encontraréis!)

Primero hacemos el bizcocho. Precalentamos el horno a 160º.

Batimos los huevos junto con el azúcar, con la batidora. Deberemos estar un rato batiendo porque se tiene que triplicar el volumen. Así, el bizcocho, que como véis no lleva levadura, crecerá y será muy esponjoso.

A continuación, tamizamos la harina con el cacao, el bicarbonato y la pizca de sal y lo añadimos poco a poco a la mezcla de huevos. Aquí NO debéis batir, sino que se tiene que incorporar de manera suave, mezclando envolventemente.

Vertemos la mezcla en el molde (que habremos engrasado previamente) y al horno unos 30 minutos (id comprobando si está hecho pinchando con un palillo).

Dejamos enfríar un poco, desmoldamos, y mientras se enfría del todo vamos preparando el relleno. Tan sencillo como batir el queso junto con el azúcar glass hasta que esté bien integrado y, después, añadir las cucharadas de café al caramelo y volver a batir. Reservamos.



Cogemos el bizcocho, que ya estará frío (y si no lo está, a esperarse!) y lo cortamos en tres discos iguales (a mi me dio para tres pero si usáis un molde más pequeñito mejor cortadlo por la mitad). Ponemos la base, lo calamos con almíbar casero (puse 100 gr de agua, 60 gr de azúcar y un chorrito de bailey's) y añadimos un poco de la crema de café. Repetimos la operación hasta montar toda la tarta y cubrimos con la crema de café restante hasta que quede toda cubierta.
Finalmente, ponemos los barquillos alrededor y entonces derretimos un poco de chocolate y lo ponemos por encima decorando al gusto.


Nunca aprendí eso de que no se juega con la comida! :p


Y a degustar! Véis que no es muy difícil pero queda un postre muy bonito!



Que aproveche! (supongo que habréis comprovado que en este post no me he ido mucho por las ramas... esto es porque he tenido una semana hooooorrible, con muchísima faena y un nudo en el estómago que acabó con ataque de ansiedad! Pero de esta semana de mi***a he aprendido que la vida, mejor tomársela con calma y con un trozo de un buen pastel! :D)



Que tengáis feliz semana família blogueril! ^^ Muchas gracias a todos por responderme mis dudas!

Laura

martes, 26 de febrero de 2013

Tartaletas de chocolate blanco y mascarpone

¡Con fresas! 


Hoy toca variar y dejarse un poco de chocolate. Algunos me diréis: pero...!si son tartaletas de chocolate blanco! Entonces viene cuando yo respondo: técnicamente, el chocolate blanco no es chocolate ergo no me podéis culpar de que os bombardeo con cacao! :D


Estas tartaletas son muy sencillas de preparar y lo mejor es que el relleno no requiere horneado, solo unas 3 horitas de paciencia para que se asiente! 


La base es una especie de masa quebrada casera, que me quedó todo lo opuesto a bonita, pero al menos cumple con su función de base sólida. De todos modos, la próxima vez que las prepare quizá hago una base de galletas o, si no, en el súper venden unas masas quebradas increíbles que seguro que no me quedan con forma de churro en vez de tartaleta.


Vamos a ello!

INGREDIENTES

Para la masa: 
- 250 gr. de harina
- 3 cucharadas de azúcar
- 125 gr. de mantequilla fría
- 1 huevo L

Para el relleno:
- 200 gr. de chocolate blanco
- 450 gr. de queso mascarpone
- 150 ml. de nata (puse del 18% de MG)

Para la decoración:
- Fresas
- Azúcar glas
- Unas hojitas de menta

Primero precalentamos el horno a 200º. 

Para hacer la masa, ponemos en un bol la harina, la mantequilla cortada a daditos y el azúcar, y vamos mezclando hasta que nos quede una apariencia como de migas de pan. A continuación, añadimos el huevo y amasamos hasta que quede todo perfectamente integrado y se forme una bola. 

Extendemos la masa y forramos con ella los moldes (yo usé 4 tartaletas medianitas, en la foto solo véis 3 porque... sí, lo admito... la otra me la comía antes de la sesión fotográfica de turno). Dejamos reposar unos 20 minutos. 

Pasado el tiempo de reposo, cubrimos los moldes con papel de hornear y le ponemos un peso encima (las típicas legumbres crudas de toda la vida van estupendas). Horneamos con el papel 10 minutos y después lo retiramos y horneamos 5 minutos más. Dejamos enfriar. 

Para el relleno, calentamos al baño maría el chocolate blanco y 125 gramos de mascarpone y removemos. Cuando esté todo derretido e integrado, lo apartamos y le añadimos el mascarpone restante, batiendo con ganas hasta que nos quede una masa de esas que dan ganas de comérsela a cucharadas. Finalmente, echamos la nata líquida y le damos a la batidora por última vez. 

Vertemos la mezcla en los moldes y.... ahora es cuando toca esperar. Mientras esperáis, podéis escuchar muy convenientemente esta canción: "The Waiting"


Una vez nos hayamos hecho el cuerpo que "the waiting is the hardest part", ya habrán pasado las tres horitas de rigor para que la consistencia de las tartaletas sea blanda, pero suficientemente cuajada. 


Como decoración, le puse unas cuantas fresas con un arte más que discutible, unas hojitas de menta y un poquito de azúcar glas. 


Y a comer! Que aproveche!

A mi me sobró un poco de masa, por lo que aproveché para poner a prueba mi creatividad y hacerle esto a mi hermana (quién, por suerte, a pesar de regalarle esto, me sigue queriendo! jajaja)


Fuente: "El libro de cocina" (Blume)

Ah, antes de que se me olvide… alguien me podría decir si se ve mi índice de recetas? Es que el otro día no podía ver el listado… En caso de que la respuesta sea negativa, que es lo que me temo…Sabéis como leches se hace para que se vea? Esto de blogger me trae loca! :(

Ya puestos a pedir… también me gustaría cambiar el diseño… poner una cabecera bonita y hacer que las fotos se viesen más grandes, por ejemplo. A aquellos ases de la informática que tengan un minutito libre… os agradeceré eternamente un breve tutorial, que será compensado con miles de pastelitos virtuales! :D 


Como siempre, que tengás feliz semana. A mí lo que me da feliz semana son vuestros comentarios, sois estupend@s! :)

pd: acabo de llegar del Fòrum Gastronòmic de Girona y tengo que ponerme a escribir la crónica para mañana pero prometo que en cuanto acabe este tute me paso por vuestros blogs! 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Chocolate Carrot Cake




O pastel de zanahoria. Pero con chocolate. Qué raro no?

No sé cómo explicarlo... ¿Habéis llegado alguna vez al punto de afirmar: si por un casual de la vida muriese ahora, moriría feliz? ¿Conocéis esa sensación? Pues es exactamente lo que yo he pensado después de comerme un trozo de este pastel. (Sí, vale, un trozo de éstos equivale a tres trozos normales)


Veréis… yo no sé si es porque me apetecía chocolate, o porque me lo he comido con hambre, pero he disfrutado lo “indisfrutable”. Lo preparé este fin de semana, muy tranquilamente: el sábado, los bizcochos y el domingo, el frosting y el montaje. Y claro, después de un fin de semana que no sé porque pero se ha caracterizado por la comida saludable, llegué a la conclusión que eso no podía ser, sobretodo porque tenía un pastel en la nevera que me decía todo triste: pero no te gusto? No me quieres probar? Y claro, quién se va a resistir a eso?



 Os advierto, y hacedme caso: no podéis comer este pastel con hambre. La respuesta es bastante obvia, pero si no se os ocurre, solo os diré que he llegado a las 16’00 con el estómago vacío y en 10 minutos tenía unas 10.000 kcal intentando procesarse en mi estómago. Y no me siento nada mal, oye. Ahí cada cual con su conciencia! :p


 La verdad es que me apetecía mucho llenar la cocina de trastos y pringarlo todo de chocolate con un pastel digno. Es mi momento de desconexión, de introspección. Jamás cambiaría el cocinar los fines de semana por hacer la siesta, por ejemplo. La receta es del blog de Trotamundos. La primera vez que la vi dije: wow, vale, ojalá supiese hacer yo una cosa así. Y veamos, igual no me ha quedado ni mucho menos pero… estoy muy orgullosa de mi chocolate carrot cake, aunque el pobre parezca más un bombón gigante.




Tengo que decir que los bizcochos por si solos están BUENÍSIMOS. Si no os apetece liaros con el frosting, podéis hacer nada más que el bizcocho. Es súper jugoso, húmedo, tierno, y tiene un sabor indescriptible. A continuación os muestro los ingredientes.


Me hubiese gustado hacerlo con dos moldes de 20 cm, pero solo tenía de 18 cm y encima, uno. Así que tuve que hornear en dos tandas. Creo que el molde de 18 es demasiado chiquitito, así que si podéis, optad por uno un poco mayor. Vamos a ello? Venga va, que os morís de ganas! :D


INGREDIENTES (yo he hecho ligeras variaciones respecto la receta original)

Para el bizcocho:

- 200 gr. de harina de repostería
- 80 gr. de harina integral
- 25 gr. de cacao en polvo
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura
- 2 cucharaditas de sal
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- 1/4 de cucharadita de nuez moscada en polvo
- 4 huevos
- 180 gr. de azúcar blanco
- 120 gr. de azúcar moreno
- 240 ml. de aceite de girasol
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- 100 gr. de nueces
- 340 gr. de zanahorias
- 4 rodajas de piña en almíbar

Para el frosting:

- 270 gr. de chocolate de cobertura
- 85 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- 170 gr. de queso crema (philadelphia, por ejemplo)
- 200 gr. de azúcar glass
- 1/2 cucharadita de sal
- 4 cucharadas de cacao en polvo (nada de cola-cao y sucedáneos eh?)
- 160 gr. de yogur natural NO azucarado (no queremos abusar tampoco aquí del azúcar...  :p)

Empecemos. Para el bizcocho, lo primero es poner las nueces en una bandeja de horno y dejarlas unos 10 minutos a 180º. Las retiramos, y dejamos el horno a esa temperatura. 

Seguidamente, cortamos la piña y las zanahorias en trocitos muy pequeñitos. Yo rallé las zanahorias porque no tengo paciencia para estar 30 minutos cortando verduras a cachitos. Las nueces también las picamos pequeñitas y lo reservamos todo.

En un bol ponemos la harina tamizada, el cacao en polvo, el bicarbonato, la levadura, la sal, la nuez moscada y la canela y mezclamos bien.

En otro bol, un poco más grande, batimos los huevos junto con los dos tipos de azúcar hasta conseguir una masa blanquecina y espumosa. A continuación, se añade el aceite y las cucharaditas de esencia de vainilla y se vuelve a batir bien.

Llegados a este punto, vertemos la mezcla de harina, cacao, etc. (ingredientes secos) a la mezcla líquida y batimos muy bien hasta que nos quede una masa homogénea, con todos los ingredientes bien integrados.

Ahora llega cuando el hecho de tener dos moldes del mismo tamaño sería una ventaja. Si los tenéis, repartís la mezcla entre los dos moldes y al horno unos 40-50 minutos. Id pinchando con un palito hasta que éste salgo limpio.

Si no tenéis nada más que un molde, lo podéis hacer en dos tandas como hice yo. Una vez esté el bizcocho listo, lo dejáis enfriar, y nada de matar el tiempo dedicándoos a comeros las miguitas que se desprenden, porque toca hacer el frosting.


Para ello, primero se funde el chocolate (baño maría o micro). Yo lo hice en el micro a tandas de 35 segundos, procurado que no se queme. Una vez listo, lo dejamos atemperar (no enfriar, ya que si no se endurece y no serviría).

Mientras se templa, batimos en un bol la mantequilla, después le añadimos el queso crema y volvemos a batir hasta que nos quede una apariencia esponjosa. Después, añadimos el azúcar glass poco a poco, junto con el cacao en polvo, procurando que después de batirlo todo la masa quede sin grumos.

Ahora le echamos el yogur al chocolate, que ya estará atemperado y mezclamos bien; lo añadimos a la mezcla anterior y otra vez dale a la batidora.

Y el paso final (por fiiiiin!). Cogemos una base de bizcocho, le ponemos frosting por encima (no os cortéis eh? Frosting por doquier!), ponemos el otro bizcocho encima y cubrimos toooooda todita la tarta con el chocolate restante. Yo espolvoreé la tarta con cacao en polvo (y dejé la mesa de la cocina hecha un asco) y a la nevera 1 HORA MÍNIMO (es una hora dura, pero así el frosting coge consistencia).


 Yo lo decoré finalmente con unas virutas de chocolate hechas por mí. No lo había hecho nunca y para limpiar el mármol de mi cocina después tuve que sudar sangre. El procedimiento es el siguiente: se extiende chocolate derretido en una superficie lisa y fría. Se deja enfriar el chocolate y cuando empiece a cristalizar (enfriar) se coge una espátula y se arrastra. No sé si me he explicado bien, pero si no lo entendéis prometo haceros un paso a paso para la próxima!.



 Y de la nevera a la barriga. Para esto, ¡no creo que os haga falta un paso a paso!

¡Espero que os guste, de verdad! ¡A mí no hay nada que me haga más feliz que ver que lo que preparo con tanto cariño es bien recibido por la gente que me rodea!


¡Qué tengáis feliz semana! Gracias por estar aquí. De corazón.